Estamos viviendo al borde de una revolución tecnológica, en donde la adopción de hábitos y costumbres nuevas, debido al coronavirus, está acelerando tendencias que se veían inminentes.

A nivel global, más del 90% de estudiantes de educación básica, media y superior se vieron forzados a recibir clases desde casa a través de herramientas digitales, siendo para muchos sus primeros acercamientos a estas tecnologías. Por su parte, los educadores han cambiado a la era digital de enseñanza, literalmente, de la noche a la mañana sin una preparación real de cómo debería ser. 

El proceso de pedagogía en línea no ha sido sencillo como muchos imaginaron. Los sistemas tecnológicos que los educadores, escuelas y universidades están adoptando, no han ido de la mano con un entrenamiento y metodología adecuados, razón por la que muchos han intentado replicar el aula a través de videoconferencia y enviando tarea por correo electrónico, lo cual no ha sido la mejor experiencia para los alumnos. 

La crisis ha expuesto la enorme brecha digital, tanto en países en desarrollo como de primer mundo, y es dolorosamente clara esta situación entre estudiantes con internet de banda ancha rápida, computadora portátil y un ambiente de formación de apoyo en el hogar, versus aquellos sin estas facilidades. Sin embargo, hemos visto que contar con todas las herramientas no necesariamente garantiza una buena experiencia. 

En medio de una pandemia que sigue causando tanta tragedia y pérdida de vidas, también, ha iniciado el replanteamiento de un nuevo tipo de modelo de instrucción para las próximas décadas; un modelo que será muy diferente del que ha estado operando sin cambios por varias generaciones.

La tecnología en educación se ha venido integrando desde hace un par de décadas, siempre prometiendo cosas importantes, pero realmente con una adopción lenta y más enfocada en un segmento con necesidades particulares.

Todos sabemos los beneficios que ha tenido la alfabetización en la prosperidad de muchos países, sin embargo, el método tradicional de entrega de conocimiento está limitado a un profesor dando la clase, la calidad de dicho docente, el espacio físico en que los alumnos aprenden, el tiempo y características de la materia, entre algunas del tradicional modelo educativo, lo cual ha impedido la rápida adopción de esquemas más sofisticados.

Hoy todas las escuelas de todos los niveles se están cuestionando esto. Adicionalmente los estudiantes modernos necesitan poder encontrar, analizar y aplicar conocimiento en lugar de simplemente memorizar contenido. Muchas habilidades hoy en día son relevantes para el lugar de trabajo futuro, mismas que no tienen implementadas necesariamente en el modelo tradicional y tampoco ha sido un foco del sistema educativo.

Se pronostica que el 60% de los trabajos del futuro aún no existen y los enfoques de docencia modernos necesitan reflejar esta necesidad de adaptabilidad, así como una facilidad de adiestramiento de por vida.

Teóricos sociales y económicos discuten sobre la próxima revolución industrial de la civilización, que ésta pueda solo tomar forma si el sistema educativo formal se somete a una revisión masiva, abrazando el aprendizaje y enseñanza interdisciplinaria; un modelo distributivo y colaborativo que refleje la forma en que compartimos información, ideas y experiencias en internet a través de foros, redes sociales, enciclopedias abiertas y blogs, así como modelos y sistemas que faciliten esto de manera sencilla.

La tecnología en educación está abriendo oportunidad, para quienes logren la capacidad de combinar de manera convincente juegos de formación y contenido relevante, y procedan a la integración en aulas virtuales, así como la aparición de aprendizaje adaptativo que está poniendo a la EdTech en una muy sólida trayectoria de crecimiento que seguramente se volverá el modelo educativo del corto plazo.

Autor: Ramón Murguía, director de mercadotecnia de Aliat Universidades

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