A finales de febrero pasado el coronavirus llegó a México por avión. Aterrizó en un país que estaba por terminar el mes con el registro más alto de subocupación en 8 años. Antes del distanciamiento social, ya había más 5.3 millones de personas necesitando un segundo empleo o más horas de trabajo para ganar más y cubrir sus necesidades.

El escenario laboral en el que nos toma la enfermedad Covid-19, ocasionada por un nuevo tipo de coronavirus, es el de 9.3% de la población económica activa (PEA) subocupada. Esto muestran los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) para febrero del 2020.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), entidad que realiza la encuesta, ese porcentaje de personas que declaró “tener necesidad y disponibilidad para trabajar más horas” fue 1.8% mayor a la de enero. Comparando febrero de 2020 con febrero de 2019, el incremento fue de 2.5 por ciento. Es decir, 9.3% en este año contra 6.8% del año pasado.

Quienes trabajaban en el sector de servicios son las personas que más requerían un salario extra o una jornada más larga para aumentar sus ingresos. En esa área está 38.4% de la población subocupada.

Estos datos de la más reciente ENOE exponen lo que ocurría en febrero, cuando la curva de contagios en México comenzaba un lento ascenso. Pero en los países de la Unión Europea la pandemia ya había dejado miles de muertos y al sector de servicios era el más afectado, según la encuesta de IHS Markit.

En México, 24.2% de las personas subocupadas en febrero laboran en el comercio. Con este porcentaje, esa industria es la segunda que no le estaba pagando una suficiente remuneración a sus empleados. En tercer lugar, con una tasa más lejana al primero y segundo sitios, es el agropecuario, con 15.1 por ciento.

Este mes de marzo, cuando ha repuntado el número de transmisiones del coronavirus en el país, varias empresas están optando por no despedir a sus empleados. Sin embargo, algunas reducirán sus salarios para hacer frente a la crisis económica, otro de los síntomas que está manifestando esta enfermedad.

El rezago educativo y la subocupación

La subocupación “refleja la subutilización de la capacidad productiva” de las personas, señala la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Este concepto es complejo y multifacético, advierte.

Porque para hablar de este tema se tiene que tomar en cuenta el “déficit de trabajo decente”, es decir, aquel que provee de un salario justo, con prestaciones y estabilidad laboral.

Pero también pasa por otras cuestiones, como la fuerza de trabajo, la creación de empleo y el tamaño de la población, las tasas de desempleo, los trabajadores pobres y la productividad laboral.

La subocupación “invisible” se mide, entre otros indicadores, con el grado de desaprovechamiento del nivel educativo o de inadecuación de competencias, indica la OIT.

Según la ENOE, la mayor parte de la población subocupada en México (33%) tiene apenas el grado de secundaria. En segundo lugar (20.9%) están quienes sólo pudieron terminar la primaria, y en el tercer sitio (14.5%) se ubican las personas que no culminaron esos seis años de educación.

Alerta: otros datos pesimistas

La Tasa de Desocupación (TD) en febrero fue de 3.7% de la PEA a nivel nacional. Este porcentaje es “ligeramente superior a la del mes previo”, cuando 3.5% de las personas en edad de trabajar estaban desempleadas.

En su comparación anual también se observa un aumento: en febrero del 2019 se ubicó 3.4 por ciento. El 3.6% de los hombres están desempleados y el 3.7% de las mujeres también.

Sobre la informalidad, la ENOE destaca que la proporción de la población trabaja para una persona o una empresa que no reconoce su vínculo laboral fue de 56.3%, lo que implica una reducción de 1.4 puntos respecto a la de igual mes del 2019.

La población que trabaja en negocios sin registros contables, que no son agropecuarios y que más bien son comercios familiares representó 27.4 por ciento. Esta tasa es menor en 0.3 puntos porcentuales con relación a la del mes previo.

La población ocupada por sector de actividad se distribuyó esta manera

  • Servicios, 42.6%
  • Comercio, 19.1%
  • Industria manufacturera, 16.5%
  • Actividades agropecuarias, 12.7%
  • Construcción, 7.8%
  • Minería, electricidad, agua y suministro de gas, 0.7%

La Tasa de Presión General se ubicó en el segundo mes del año en 7.3% de la PEA. En febrero del 2019 la porción era de 6.6 por ciento. Este indicador exhibe la competencia por las plazas de trabajo, pues incluye a las personas que trabajan y a las que están desempleadas en busca de un mismo puesto.

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