Al menos 6 de cada 10 personas que dejaron de trabajar y recibir un salario en México a causa de la pandemia de Covid-19 pertenecen al sector de las micro empresas del país.

La Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE) elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revela que de las más de 12 millones de personas que dejaron de laborar en abril, 66% de ellas, es decir 8.1 millones, corresponde a trabajadores de micronegocios, empresas que emplean a menos de 10 personas.

Por tamaño de unidad, el segundo segmento más afectado por la emergencia sanitaria es el que labora en pequeñas empresas, aquellas que emplean entre 11 y 50 colaboradores. Ellos representan el 19% de las personas que quedó desocupada y sin ingresos en el cuarto mes del año, un grupo de 2.3 millones de trabajadores.

Le siguen quienes laboran en grandes empresas (unidades con más de 250 empleados), con el 11% del total de quienes dejaron de trabajar en abril, es decir, 1.3 millones de asalariados, y el sector de las medianas empresas (organizaciones con entre 51 y 250 trabajadores), con una participación de 4%, lo que equivale a medio millón de desempleados de este rubro.

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Hasta marzo de este este año, expresó Edgar Vielma Orozco, director general de Estadísticas Sociodemográficas del Inegi, “en los micronegocios se venía manejando una cifra de 22.8 millones de personas que se encontraban en ese tamaño de unidades económicas. Ahora la cifra es de cerca de 15 millones de personas, es decir hay una disminución de 8 millones de personas que se encuentran bajo este estatus que dejaron de trabajar en los micronegocios”.

Otra característica de las personas que dejaron de trabajar por la crisis sanitaria es que pertenecen a la economía informal, representan el 83% de las personas que quedaron sin ocupación en abril. La ETOE revela que los empleados que no cuentan con vínculos formales con su empleador pasaron de 31 millones de personas en marzo a 20.7 millones en abril, una caída de 33.5 por ciento.

Debilidad ante la contingencia

Especialistas consideran que la baja desocupación concentrada en los micronegocios evidencia diversos aspectos que contrastan entre sí. Por un lado, las pequeñas unidades económicas son el motor del empleo, pero, por el otro, tienen poca capacidad para resistir el impacto de una crisis. Por ello, el apoyo a este sector, además de ser necesario, debe focalizarse para proteger el trabajo y el ingreso de muchos trabajadores.

El mercado laboral mexicano tiene una segmentación histórica, formalidad e informalidad, esta última ha sido la más golpeada por la pandemia, un sector donde se concentran, en su mayoría, trabajadores y microempresarios que viven al día, comenta Carlos Ramírez, director de Desarrollo de Negocios de Integralia Consultores.

“Lo que vimos es un reflejo de este mercado laboral segmentado y de cómo los más desprotegidos son los pequeños negocios”, expone.

Eduardo Contreras, presidente de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño (Canacope) de la Ciudad de México, considera que la desocupación reportada por el Inegi en los micronegocios es una muestra de la poca capacidad que tienen los pequeños establecimientos para resistir, en comparación con las grandes empresas.

La informalidad, explica por su parte Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), requiere de la movilidad social y el confinamiento generó cambios profundos en los estilos de vida que impactaron directamente en estos establecimientos. “Este tipo de negocios, una gran mayoría de ellos, no tuvo capacidad de resistencia” puntualiza.

Los especialistas consideran que la protección del empleo requiere de apoyos más focalizados para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), sector que genera el 70% del empleo en México, de acuerdo con datos del Inegi.

Microcréditos ¿La cura?

El gobierno federal implementó un programa de microcréditos para apoyar a los pequeños empresarios. El apoyo no resuelve el problema de fondo y mucho menos es una medida que ayude a que los micronegocios recuperen el empleo perdido, coinciden los especialistas.

Cuauhtémoc Rivera, opina que los microcréditos han sido de poca utilidad y, en este contexto, sirven más como un seguro de desempleo para el pequeño empresario que vive al día.

“Quiénes iban a tener mayor fragilidad, pues los que tenían menos recursos, los que tenían menos manera de pagar la renta, sus empleados, los proveedores, los pasivos, los servicios, las contribuciones, era una bola de pagos que había que hacer y que no lo pudieron hacer porque en abril no se vendió nada. Con 25,000 pesos no arreglas ni un café”, expone el presidente de la Anpec.

Sin embargo, el problema no sólo ha sido el monto del microcrédito y su lejana alineación con las necesidades de los microempresarios. Eduardo Contreras considera que el acceso a estos apoyos no es parejo para todos los pequeños negocios.

“Se daba de acuerdo al padrón o al registro que se había hecho del Censo del Bienestar y muchos pequeños negocios, muchas pequeñas y medianas empresas quedaron fuera de este censo que se hizo, por lo que no fueron considerados para el microcrédito”, expone el presidente de la Canacope de la Ciudad de México.

Evolución esperada

“Nosotros teníamos pensado que, entre más creciera esto de la pandemia, los apoyos fueran creciendo al igual que esto, pero lamentablemente no ha sido así”, manifiesta Eduardo Contreras.

En ese sentido, Carlos Ramírez afirma que este tipo de crisis requiere que las políticas públicas evolucionen conforme a la realidad. “No pueden ser estáticas”, expresa.

El director de Desarrollo de Negocios de Integralia Consultores considera que los microcréditos ofrecidos por el gobierno federal son un paleativo, pero no protegen a las microempresas y no garantizan la supervivencia de los establecimientos, es decir, de las fuentes de empleo.

“Es un programa que no está focalizado y que seguramente no está llegando a quién más lo necesita. En efecto, políticas públicas que no responden a la magnitud del choque, están exacerbando la segmentación del mercado laboral. El gobierno mexicano se ha quedado corto en sus programas de apoyo tanto al sector formal, como al sector informal”, concluye.

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