El cardenal Norberto Rivera Carrera denunció la inequidad socioeconómica que se vive en el mundo, donde dijo,  Cristo va al fondo del problema denunciando los mecanismos que producen ese abismo entre ricos y pobres.

Durante la homilía de este domingo, aseguró que un aspecto de la fraternidad que Jesús viene a proclamar, lo constituye el establecimiento de un orden económico y social donde no haya “epulones ni lazaros” (parábola bíblica entre ricos y pobres).

El prelado denunció que en las sociedades no debe existir ese 10% de la población acaparando el 90%  de las riquezas de este mundo  y un 90% de seres humanos que tienen que limitarse con solo un 10% de lo que Dios ha hecho para bien de todos.

“Lo que condena Cristo es un reparto tan injusto de las riquezas naturales y artificiales que engendran países desarrollados y países paupérrimos con el agravante de que los primeros quieren eliminar la población de los segundos, en lugar de ayudar a producir a distribuirlos los bienes necesarios para una vida digna”, sostuvo el jerarca católico.

Ante cientos de fieles reunidos en la Catedral Metropolitana, Norberto Rivera mencionó que la palabra de Dios pone al descubierto que estas situaciones se dan como fruto del pecado, como resultado de injusticias y de opresiones, pero el evangelio no se queda en la denuncia del mal sino que nos da el camino para superarlo con el comportamiento radical que Jesús viene a proclamar: ama a tu prójimo como a ti mismo. Este es el verdadero principio social del evangelio.

El arzobispo primado de México apuntó que esta valiente y lúcida denuncia que Jesús hace de la injusticia social no puede reducirse por ningún motivo a un diagnóstico social, ni tampoco a una recomendación moral. Dijo que Cristo va al fondo del problema denunciando los mecanismos que producen ese abismo entre ricos y pobres.

Fuente MVS

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