Durante la celebración por la jornada de los migrantes y refugiados, el Papa Francisco habló de las injusticias que habitan con los que viven en las periferias, con los que tienen que dejar sus lugares de origen por necesidad política, social o económica.

“El Señor nos pide que reflexionemos sobre las injusticias que generan exclusión, en particular sobre los privilegios de unos pocos, que perjudican a muchos otros cuando perduran. El mundo actual es cada día más elitista y cruel con los excluidos”.

El Obispo de Roma habló de mirar al otro con compasión, ser conscientes del sufrimiento ajeno “De hecho, también hoy día la «cultura del bienestar nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos hace insensibles al grito de los otros, lleva a la indiferencia hacia los otros, o mejor, lleva a la globalización de la indiferencia”

“No podemos permanecer insensibles, con el corazón anestesiado, ante la miseria de tantas personas inocentes. No podemos sino llorar. No podemos dejar de reaccionar”.

Al término de la misa, previo al rezo del Ángelus, el Papa Francisco, pidió por el pueblo de Camerún del cual se siente cercano para que todos recen y se termine la crisis que habita en esta nación.

Al finalizar, Francisco bendijo la escultura “Ángeles inconscientes” del artista canadiense Timothy Schmalz que representa un grupo de migrantes de diferentes etapas de la historia de la humanidad y que estará permanente en la Plaza de San Pedro.

“Esta escultura de bronce y arcilla representa a un grupo de migrantes de varias culturas y diferentes períodos históricos. Quería esta obra de arte aquí en la Plaza de San Pedro para que recordara a todos el desafío evangélico de la acogida”.

“En unión con los fieles de todas las diócesis del mundo, hemos celebrado la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, para reafirmar la necesidad de que nadie.

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