En época de Cuaresma, los católicos normalmente son instados a dejar algo que les guste, como los dulces, pero este año el papa Francisco les pidió que renuncien a algo distinto: que dejen de insultar a las personas en las redes sociales.

La Cuaresma “es un momento para renunciar a palabras inútiles, chismes, rumores, los apodos (denigrantes); es para hablar con Dios”, declaró Francisco su audiencia general el Miércoles de Ceniza, el comienzo de la temporada de 40 días que culmina en Pascua de Resurrección.

Vivimos en una atmósfera contaminada por demasiada violencia verbal, demasiadas palabras ofensivas y dañinas, que se amplifican por internet”, dijo. “Hoy, las personas se insultan entre sí como quien dice ‘Buenos días’”.

El papa Francisco alertó hoy del “polvo que ensucia” la vida y el amor y que incluso se ha depositado en la Iglesia católica en forma de “mundanidad”.

Francisco empezó su homilía recordando el significado de la ceniza con una frase del Génesis: “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás”.

Es decir, somos débiles, frágiles, mortales. Respecto al correr de los siglos y los milenios, estamos de paso; ante la inmensidad de las galaxias y del espacio, somos diminutos”, dijo.

El pontífice criticó una “trayectoria existencial” que va “de la vida al polvo”, al relativismo o la superficialidad, en un mundo que “va mal, el miedo se extiende, hay mucha crueldad y la sociedad se está descristianizando”.

Miramos a nuestro alrededor y vemos polvo de muerte. Vidas reducidas a cenizas, ruinas, destrucción, guerra. Vidas de niños inocentes no acogidos, vidas de pobres rechazados, de ancianos descartados. Seguimos destruyéndonos”, denunció.

Y añadió: “¡Y cuánto polvo hay en nuestras relaciones! Miremos en nuestra casa, en nuestras familias: cuántos litigios, cuánta incapacidad para calmar los conflictos ¡Qué difícil es disculparse, perdonar, comenzar de nuevo, mientras que reclamamos con tanta facilidad nuestros espacios y nuestros derechos!”.

El pontífice lamentó que “hay tanto polvo que ensucia el amor y desfigura la vida” incluso dentro de la Iglesia católica.

Incluso en la Iglesia, la casa de Dios, hemos dejado que se deposite tanto polvo, el polvo de la mundanidad”, reconoció.

Por esa razón Francisco recomendó afrontar la Cuaresma como un periodo para “cambiar de vida”, no como un tiempo en el que “cargar con moralismos innecesarios a las personas”.

Como es tradición, en primer lugar el papa, con los paramentos morados de este tiempo propio de Cuaresma, se recogió en oración junto a otros miembros del clero y de la Curia en la iglesia romana de San Anselmo, en la colina romana del Aventino.

Desde allí emprendió una procesión hacia la cercana basílica de Santa Sabina, junto a una comitiva conformada por cardenales, arzobispos, obispos, los monjes benedictinos de San Anselmo, los padres dominicanos de Santa Sabina y algunos fieles.

Tras la lectura del Evangelio y después de su homilía, Francisco recibió la ceniza en forma de cruz sobre su cabeza por parte del cardenal eslovaco Jozef Tomko.

Acto seguido el papa impuso la ceniza a miembros del clero y a algunos fieles, a quienes repitió la fórmula “Recuerda que polvo eres y en polvo de convertirás”.

Pide el papa Francisco una economía más inclusiva

Por otra parte, en un mensaje escrito con motivo de la Cuaresma, CI y criticó “la sed desenfrenada de ganancias”.

Poner el Misterio pascual en el centro de la vida significa sentir compasión por las llagas de Cristo crucificado presentes en las numerosas víctimas inocentes de las guerras”, aseveró.

El papa alertó también ante las víctimas “de las múltiples formas de violencia, de los desastres medioambientales, de la distribución injusta de los bienes de la tierra, de la trata de personas en todas sus formas y de la sed desenfrenada de ganancias, que es una forma de idolatría”.

Reiteró la importancia de “recordar a los hombres y mujeres de buena voluntad que deben compartir sus bienes con los más necesitados mediante la limosna, como forma de participación personal en la construcción de un mundo más justo”.

Compartir con caridad hace al hombre más humano, mientras que acumular conlleva el riesgo de que se embrutezca, ya que se cierra en su propio egoísmo”, agregó.

Podemos y debemos ir incluso más allá, considerando las dimensiones estructurales de la economía”, pidió Francisco.

Por este motivo, en la Cuaresma de 2020, del 26 al 28 de marzo, he convocado en Asís a los jóvenes economistas, empresarios y change-makers, con el objetivo de contribuir a diseñar una economía más justa e inclusiva que la actual”, planteó.

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