Las autoridades sanitarias finalmente anunciaron que habrá un “Plan B” contra la pandemia global de coronavirus en México, ante la lluvia de críticas contra el gobierno por su fracaso en contener la pandemia de Covid 19, luego que se rebasó la barrera los 52 mil muertos.

Después de múltiples llamados de científicos y grupos de expertos que exigían pruebas masivas, rastreo de contagios, y uso de cubrebocas obligatorio y no voluntario, entre otras medidas, el gobierno mexicano parece estar entendiendo que más de cuatro meses de estancamiento en la peste obligan a un viraje.

Según el último conteo oficial, se contabilizan 475 mil 902 casos confirmados acumulados y 52 mil seis defunciones, lo que convierte a México en el quinto país con mayor mortalidad en el continente y en el número 12 con más infecciones por cada 100 mil habitantes.

Las propias autoridades sanitarias calculan que la cifra de casos está fuertemente subestimada y que la real tendría que multiplicarse por 8,3 por lo que habría al menos 3,8 millones de contagios (2,95% de la población total).

La desescalada ha sido muy lenta y eso exaspera a por lo menos la mitad de los 12 millones de personas que perdieron su empleo, que hasta ahora no han podido reincorporarse al mundo laboral, sobre todo en la economía subterránea.

La mitad del país se encuentra todavía sometido a medidas de confinamiento y el sistema de semáforos establecido por las autoridades para la desescalada sólo ha pasado del “rojo” al naranja en 15 de los 32 estados.

Las pruebas PCR de diagnóstico sólo han sido aplicadas a un millón de personas, de 129 millones de habitantes, una cantidad ínfima si se compara con la mayoría de los países más golpeados por el Covid-19.

Aunque los detalles de la nueva estrategia no han sido difundidos, aparentemente el gobierno planea duplicar la aplicación del testeo y poner más acento en el rastreo de los contagios.

También se prevé idear mecanismos para generalizar el uso de mascarillas y modificar el plan de desconfinamiento que ha generado muchas fricciones con autoridades estatales.

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Algunas fuentes hablan de que podría volverse más flexible el denominado “semáforo epidemiológico”, para ceñirse “a la realidad social, económica y sanitaria” de cada estado.

El actual método de desconfinamiento ha originado fricciones entre e Hugo López-Gatell, y algunos gobernadores, 9 de los cuales pidieron hace poco su renuncia.

La secretaria de Gobernación Olga Sánchez señaló que hay “fricciones naturales” pero jamás ha habido “una ruptura”.

López-Gatell rechazó las acusaciones de haber manejado en forma errónea la pandemia y dijo que su manejo “ha sido acertado” su manejo en los primeros 5 meses, aunque admitió que “se requiere un nuevo abordaje”.

En el caso de las muertes, hace dos semanas se difundió un estudio en 20 de los 32 estados, según el cual la cantidad verdadera sería 2,6% la oficial, lo que daría 131 mil 344 fallecimientos.

Los epidemiólogos y los expertos de la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) han advertido que en México “lo peor está por llegar” y que el “pico” se alcanzaría este mes hasta que comience a desacelerarse a fines de agosto.

No obstante, ahora el foco de la preocupación se centrará en la llegada, al comenzar el otoño en el Hemisferio Norte, es decir en septiembre próximo, de la influenza, que se ha convertido en endémica, por lo que se ha anunciado una anticipación de la campaña de vacunaciones.

Para noviembre próximo, el Institute of Health Metrics de Washington, ha pronosticado 118 mil muertos, pero llegarían hasta 153 mil 000 si se relajan las medidas de restricción y podrían bajar a 104 mil 000 si se impone el uso universal de cubrebocas.

López-Gatell dio a conocer por primera vez la existencia del Plan B un cónclave virtual con la Conferencia Nacional de Gobernadores presidida por la titular de Gobernación, Olga Sánchez y el de Salud, Jorge Alcocer.

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