La tensión diplomática entre Estados Unidos y Cuba toma una nueva deriva con la expulsión de dos miembros del Gobierno castrista que trabajan para la misión ante las Naciones Unidas. El Departamento de Estado exige que su salida del país sea “inmediata” y les acusa de haber intentado “realizar operaciones de influencia» contra EE UU. Washington lo considera un abuso de sus privilegios de residencia.

La expulsión se notificó el jueves al Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, de acuerdo con una nota de prensa emitida por la Administración de Donald Trump. Se señala, además, que los viajes dentro del país de todos los miembros cubanos de la embajada ante la ONU estarán a partir de ahora “esencialmente restringidos a la isla de Manhattan”, donde se encuentra la sede del organismo en Nueva York.

“Tomamos en serio todos y cada uno de los intentos contra la seguridad nacional de los EE UU”, advierte el comunicado del Departamento de Estado, en el que se indica que van a investigar “a cualquier personal adicional que pueda estar manipulando sus privilegios de residencia” como miembros del cuerpo diplomático. En la nota no se da más información sobre el detonante de la expulsión.

El ministro de Exteriores, Bruno Rodríguez, se limitó a rechazar categóricamente la expulsión, que calificó de «injustificada», así como el » endurecimiento» de la restricción de movimientos a los diplomáticos y sus familias. «Es una vulgar calumnia la imputación de que realizaron actos incompatibles con el estatus diplomático», denuncia el dirigente en las redes sociales. Las expulsiones, añade en un segundo mensaje, «tienen el objetivo de provocar una escalada diplomática que lleve al cierre de embajadas bilaterales, endurecer aún más el bloqueo y crear tensiones entre ambos países».

La notificación de Washington a La Habana exigiendo la salida de los dos miembros de su misión se anuncia a menos de una semana de que se celebre la Asamblea General de las Naciones Unidas, que reunirá a jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo. La intervención de la delegación cubana estaba prevista inicialmente para el sábado 28 de septiembre, previsiblemente a través del canciller. No se hizo pública la identidad ni los cargos de los expulsados.

Al frente de la misión cubana ante la ONU en Nueva York está como representante permanente la embajadora Anayansi Rodríguez Camejo. En total, cuenta con 16 funcionarios, sumando embajadores y consejeros. Cuba también mantiene una oficina ante la Unesco y en Ginebra. La expulsión puede abrir un nuevo frente en el retroceso que sufren las relaciones entre los dos países.

Los miembros del cuerpo diplomático de Cuba que residen en EE UU tienen restringidos los movimientos a zonas predeterminadas, para evitar operaciones de espionaje o cualquier actividad que se considere una amenaza a la seguridad nacional. Solo pueden desplazarse fuera del perímetro si son autorizados. EE UU, como país anfitrión de la ONU, no puede poner, en principio, impedimentos a los movimientos del personal acreditado y tampoco procesarlos ante un tribunal.

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