Los judíos de todo el mundo celebraron desde anoche el comienzo de un nuevo año, el Rosh Hashaná, una de sus festividades más solemnes y en la que este año los israelíes se muestran vez menos optimistas con respecto a la posibilidad de una paz con los palestinos.

Así lo afirma una encuesta difundida hoy por el popular sitio de noticias Walla, que refleja que sólo un 4% de la población cree posible la paz con los palestinos en el plazo de 5 años.

El 64% cree que esa paz nunca llegará y el 24% que se producirá eventualmente, pero no en el plazo de cinco años. Un 8% no sabe o no contesta.

La encuesta, realizada sobre una muestra proporcional de 646 personas mayores de 16 años, israelíes y árabes israelíes, refleja no obstante que el 56 por ciento de los consultados está satisfecho de su vida en el país, mientras que el 40 por ciento dice estar “medianamente” satisfecho.

Un uno por ciento contestó que la vida en Israel es “muy mala” y el resto no respondió.

El sondeo ha sido realizado de cara a la fiesta de Rosh Hashaná, el año nuevo judío, que comenzará esta noche en los hogares tradicionales judíos de todo el mundo y durará dos días, lunes y martes.

El calendario hebreo cuenta sus años a partir de la creación del mundo, que considera que se produjo hace 5777 años.

En esta fiesta, de gran contenido espiritual porque con ella se inicia el período de expiación que concluye en el Día del Perdón (Yom Kipur), los judíos se reúnen en familia alrededor de la mesa con tipo de elementos y manjares que apelan simbólicamente a los deseos de felicidad y salud para el año entrante.

Manzanas con miel, dátiles o granadas, son algunos de esos elementos, mientras que otros -como el polvo de hinojo o la cabeza de ternera- apelan al anhelo de nunca estar sometidos como individuos o pueblo o al de poder seguir multiplicándose según la promesa que dios hizo a Abraham en el Genésis.

En las sinagogas las dos jornadas de esta fiesta son particularmente emotivas, sobre todo cuando se escuche durante la oración del mediodía el sonido del “shofar”, el cuerno tradicional judío.

Ocurre al recordar el trabajo que el Gran Sacerdote hacía en el templo de Jerusalén, donde se sacrifican todo tipo de animales y se apelaba con su sangre al Dios de Israel.

Para los israelíes más laicos el Rosh Hashaná a comienzos de semana es una estupenda oportunidad para escaparse de vacaciones, y miles de ellos abandonaron el país el jueves y viernes.

La llegada del nuevo año da inicio al período de fiestas del mes hebreo de Tishrei, que seguirán dentro de diez días con el Yom Kipur y, unos días después, con la de Sucot o Cabañas, ralentizando las actividades en el país a nivel privado y oficial.

Fuente MVS

 

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