Tras culminar la misa privada en la capilla 6 de la Basílica de Guadalupe, a la que accedieron solo 70 personas, los familiares de los normalistas desaparecidos hace 27 meses en Iguala, Guerrero, expresaron que el arzobispo de Morelia, Carlos Garfias, y el obispo de Saltillo, Raúl Vera, les pidieron “no bajar los brazos”, que “sigan luchando” por encontrar a sus hijos.

Con el sol a plomo en la entrada de la Basílica, en un breve mitin realizado al final de la misa, y ante la discreción de los sacerdotes que no hablaron ante la opinión pública, los familiares de los normalistas desaparecidos se quejaron de las limitaciones en las que se celebró la ceremonia religiosa.

“Es vergonzoso que se haya celebrado una misa con policías federales. Ese es el trato que se nos dio en la Basílica. Nos cerraron la puerta como lo hacen las instituciones”, reclamó el abogado Vidulfo Rosales.

“Pero la lucha va a continuar hasta lograr la verdad y la justicia y hasta llevar a casa a nuestros 43 hermanos, hijos y estudiantes de Ayotzinapa”, agregó Rosales.

“La lucha de los padres es una lucha importante que se asemeja a la lucha que Juan Diego dio en su tiempo contra el Colonialismo”, dijo el abogado Rosales que les comentó el arzobispo Garfias y que la lucha que hoy tienen los padres “también saca la cara por los desaparecidos”.

Los sacerdotes les comentaron que los padres luchan porque México “se mantenga limpio para que sea una patria con verdad y con justicia”.

“El reclamo no es al arzobispo de Morelia, Carlos Garfias, ni al obispo de Saltillo, Raúl Vera, sino a quienes en la Basílica de Guadalupe siempre nos han impedido el paso, hay un sentimiento muy agrio de la forma en como se nos trato. Yo nunca había visto una misa con policías federales”, insistió Rosales.

Mario González, padre de Cesar Manuel, uno de los jóvenes desaparecidos comentó que antes de que concluya el 2016, “unos  padres irán a Chiapas al Congreso Nacional Indígena y que en enero del 2017, “vamos a tener que arrancar con muchísima fuerza para apoyar todas las acciones que sean necesarias. Ya basta de tanta humillación y reprensión”.

Publicidad