Uno de cada cinco mexicanos ha sufrido la discriminación en carne propia y tener el tono de piel más oscura predispone a empleos peor pagados, según un sondeo realizado por un organismo gubernamental que combate el racismo y la exclusión.

El Consejo Nacional para la Discriminación (Conapred) dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional sobre discriminación (ENADIS 2017), en el cual se establecen vínculos claros entre el fenómeno de la discriminación y la lacerante desigualdad que flagela a este país latinoamericano.

Según estadísticas oficiales, el 1% más acaudalado del país acapara un tercio de la riqueza en una nación que se ubica en el número 20 del ranking mundial de países con mayor número de millonarios.

“Las personas blancas son más propensas a tener empleos con mayor remuneración económica y social, lo que las ubica en mejores esferas económicas y laborales”, de acuerdo con las conclusiones del informe.

Según el relevamiento, elaborado conjuntamente por el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), pertenecer a un grupo discriminado, como es el caso de las mujeres, “genera maltrato y sanción social”.

Nadine Gasman, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), indicó que las mujeres más afectadas por el fenómeno son “aquellas que viven diferentes desventajas”.

Entre ellas mencionó a “la pobreza, el analfabetismo, la discapacidad, los derechos sexuales, la seguridad y el trabajo del hogar no remunerado, entre otras cuestiones””.

“La discriminación en México es un problema estructural que alimenta las asimetrías sociales”, dijo Gasman al leer las conclusiones del estudio, elaborado en 2017, con entrevistas realizadas en su vivienda a unas 40.000 personas en todos los estados del país. Se trata de la tercera gran encuesta realizada sobre el tema en el país, después de las efectuadas en 2005 y 2010 y actualiza uno de los problemas que cada día cobra más interés y fuerza en el imaginario social mexicano.

Además de las mujeres, los jóvenes son otro de los sectores contra los cuales se enderezan más prejuicios, pues “están enfrentándose a una sociedad sumamente discriminatoria”, expuso Alexandra Haas, presidenta del Conapred.

Además, otros grupos altamente discriminados son las personas con discapacidad y las hablantes de lenguas indígenas.

Por ejemplo, las personas que pertenecen a alguna de las más de 50 etnias existentes, entre 15 y 59 años, registran las tasas más altas de analfabetismo.

La encuesta Enadis 2017, cuyo objetivo es “contribuir a guiar la construcción de un país más incluyente e igualitario”, expone que en México dos de cada 10 mujeres dentro del mercado laboral reportan haber recibido menos salario en comparación con los hombres en la realización del mismo trabajo.

“Vivimos en un país construido con base en la discriminación.

Hablamos de minorías, cuando las mujeres son casi la mitad de la población, hablamos de grupos vulnerables y de grupos llamados minorías”, indicó Gasman.

La encuesta también reveló que entre los factores que pueden “complicar el desarrollo social, político y económico de las mujeres” se incluye la edad, la afrodescendencia o el color de piel, la pertenencia a alguna etnia, el uso de alguna lengua indígena, la discapacidad o la circunstancia de tener hijos o no.

Otro de los rasgos que destacó el sondeo fue que en 2017, seis de cada 10 mujeres consideró que “lo más importante para la vida de una mujer es ser madre”.

El porcentaje más alto de mujeres con esa opinión corresponde a aquellas con nivel socioeconómico más bajo, y con 40% las encuestadas con un nivel medio o alto.

La zona centro-sur del país, la franja más pobre del país, es donde se reportan los más altos índices de discriminación.

El principal motivo de discriminación suele ser la apariencia (56,5%), seguido de la manera de hablar (27,7%), la edad (26,9%), las creencias religiosas (24,8%), el lugar donde se vive (21,7%) y la clase social (19,7%).

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