La pandemia global de coronavirus develó el rol estratégico en la industria militar mexicana para Estados Unidos, a pesar de su proclamada tradición pacifista, luego de que el cierre de algunas plantas de la cadena de suministro puso en alerta a Washington.

Desde hace varias semanas, se desataron fuertes presiones provenientes del Pentágono y de la embajada de Estados Unidos para que México incluyera a instalaciones industriales vinculadas con la fabricación de armas para uso de las fuerzas castrenses del país vecino en la lista de rubros esenciales.

Al menos existe un centenar de compañías en 11 estados mexicanos dedicados a alimentar la poderosa maquinaria bélica del país más poderoso del mundo, algunas de las cuales ya reiniciaron operaciones en días pasados, según han recordado diversos medios de comunicación del país (Milenio Diario).

“Numerosos sistemas producidos o integrados por manos mexicanas alimentan parte del complejo militar-industrial de Estados Unidos: el avión que vuela en Afganistán tiene partes mexicanas. El dron que patrulla Yemen, también”, señaló el reporte.

“Miles de mexicanos trabajan día a día en la industria aeroespacial no solo para alimentar líneas aéreas comerciales, sino sostener los intereses estratégicos de Washington en sitios como el Medio Oriente, los Balcanes o Asia”, añadió El 21 de abril pasado, el Departamento de Defensa de Estados Unidos hizo saber que trabajaba con el Departamento de Estado y el gobierno de México para “lograr que algunas actividades de producción de sus proveedores al sur de la frontera puedan ser reabiertas”.

El Pentágono advirtió que el cierre temporal decretado el 23 de marzo pasado por el gobierno mexicano y las cuarentenas establecidas en otros países podría afectar muchas empresas.

Principalmente estas compañías están vinculadas al sector aeroespacial que proveen diversos dispositivos y armamentos esenciales para la seguridad nacional de Estados Unidos. Ellen M. Lord, subsecretaria de adquisiciones y sostenimiento del Departamento de Defensa, señaló en una conferencia de prensa que “estas compañías son especialmente importantes para nuestra producción de fuselajes estadounidenses”.

Entre las empresas aeronáuticas enfocadas a la defensa con operaciones en México figuran Lockheed Martin, Textron, General Dynamics, General Electric, Honeywell y Raytheon Technologies, según un informe de United States International Trade Commission.

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Los desfases de la pandemia (Estados Unidos comenzó a enfrentar la crisis en febrero y México en marzo) provocaron una desarticulación en las políticas para determinar qué actividades son consideradas esenciales por Estados Unidos, México y Canadá, que mantienen un Tratado de libre comercio desde 1994.

“Estoy haciendo todo lo que puedo para salvar las cadenas de suministro de México, Estados Unidos y Canadá que se crearon a través de las últimas décadas”, afirmó el embajador estadounidense Christopher Landau. “Es posible e imprescindible cuidar la salud de los trabajadores sin destruir esas cadenas. La integración económica de Norteamérica exige coordinación”, escribió a través de Twitter.

Para México el tema resulta muy sensible porque algunas de las compañías integradas en la red de suministro de sectores vitales como el automotriz o el aeronáutico son las llamadas “maquiladoras” o plantas de ensamblaje.

En estas instalaciones los obreros suelen trabajar con gran cercanía física y en condiciones favorables para el contagio de coronavirus.

No es extraño por ello que hayan muerto hasta el pasado 8 de mayor al menos 104 operarios de estas instalaciones sólo en Ciudad Juárez, fronteriza con Texas, de acuerdo con cifras de activistas sociales y abogados laborales.

De hecho, la abogada Susana Prieto, asesora de algunos sindicatos, señaló que el contagio masivo se produjo porque “la industria de la maquila, principalmente automotriz, aeronáutica y militar simuló suspender operaciones sólo por tres o cuatro días, pero siguió activa”.

Prieto dijo que en los hechos 95% por ciento de las compañías se mantuvieron laborando “y cuando pararon lo hicieron no por la salud de los empleados, sino porque sus filiales en el extranjero se quedaron sin insumos”.

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