La batalla que libra desde hace años el sistema mexicano de salud contra la epidemia de obesidad y los problemas crónicos que conlleva como la hipertensión y la diabetes se está perdiendo.

A esta inquietante conclusión llegó la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2018, cuyos resultados fueron presentados oficialmente por el gobierno federal, en el cual se indica que 75,2% de personas mayores de 20 años sufren de obesidad o sobrepeso, contra 71,3% de 2012.

Entre los adolescentes de 12 a 19 años, la cifra pasó de 34,9% a 38,4%, mientras que en niños de 5 a 11 años aumentó de 34,4% a 35,6%, según el relevamiento elaborado por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), un organismo del ministerio de Salud.

La única buena noticia es que los preescolares de 0 a 4 años son el único segmento de la población en el cual bajó la cifra de afectados por este problema, aunque en forma leve, de 9,7% a 8,2%, es decir, 1,5%.

Adicionalmente, la población adulta con colesterol alto aumentó en estos seis años de 13 a 19,5% o sea casi un 50%.

En cuanto a las enfermedades crónicas que constituyen una verdadera “espina en el costado” del sistema nacional de salud, la población adulta con diagnóstico de diabetes aumentó de 6,4 a 6,6 millones en este período, lo que significa prácticamente un estancamiento en la cifra.

Sin embargo, lo más preocupante es que la población diagnosticada con hipertensión pasó de 9,3 a 15,2 millones de personas en el período, lo que significa que casi aumentó 70% en términos absolutos.

“Mantenemos problemas serios de enfermedades crónicas. ES una epidemia muy grande, afirmó Juan Rivera, titular del INSP.

No obstante, un dato alentador que explica por qué la obesidad entre los niños de 0 a 4 años bajó es que la lactancia materna exclusiva en los primeros 6 meses de vida en menores de dos años pasó de 14,4% a 28,6%. Esto quiere decir que aumentó al doble, probablemente por las intensas campañas públicas e independientes para fomentarla.

Pero esta pincelada luminosa palidece frente al fondo sombrío de la mayor parte de los datos preocupantes.

Por ejemplo, el sondeo reveló que, entre las mujeres, los índices de obesidad y sobrepeso son mayores que entre los hombres, al pasar de 73% a 76,8%, mientras que entre los hombres saltó de 69,4 a 73%.

“La mitad de las muertes anuales en México desde hace 12 años se asocia con una mala nutrición, al consumo excesivo de calorías, grasas, azúcar y sal”, señaló Hugo López Gatell, viceministro de Prevención y Promoción de la Salud. En 2016, el gobierno formuló dos declaraciones de emergencia por sobrepeso, obesidad y diabetes, lo que no impidió que aumentara la epidemia prácticamente todos los sectores y niveles de edad.

Rivera señaló que continúa la emergencia sanitaria de 2016 por estos flagelos, que consumen montañas de recursos del presupuesto gubernamental destinado al sistema institucional de salud.

La medición indicó que en México poco más de la mitad de los hogares ha sacrificado la calidad de la dieta, se ha limitado la cantidad de alimentos o se ha sufrido hambre.

El 55,5% de los 33 millones de hogares del país sufre insuficiencia alimentaria, que va de leve a moderada o severa.

El 22,5% de los hombres sufre de inseguridad alimentaria moderada y severa y sólo el 32,9% la padece en forma “leve”.

“Estamos hablando de personas que tienen que modificar la cantidad de alimentos que consumen y su calidad” y “quedarse sin hacer una comida o darla a los niños y privarse de ella”, afirmó el titular del INSP.

“Estos indicadores nos hablan de la verdadera pobreza”, añadió el funcionario, al dar a conocer detalles del reporte.

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