México registró por tercera vez en dos semanas más de 10, 000 casos en un solo día, al contabilizar ocho semanas al hilo de tendencia al alza en contagios de Covid-19.

Mientras tanto, la saturación hospitalaria se generaliza en el epicentro de la pandemia como la capital y el norte del país, dejando a muchas personas sin posibilidad de atenderse en casos de gravedad y en riesgo de morir en casa.

El portavoz gubernamental para la crisis sanitaria Luis Alomía, señaló que se acumulan un millón 144 mil 643 casos, donde la letalidad es cuatro veces mayor a la media mundial.

Los testimonios de personas que realizan una verdadera “operación carrusel”, tocando de puerta en puerta los hospitales de las grandes ciudades para poder internar a sus parientes contagiados y a veces con niveles peligrosos de oxígeno, se multiplican en las páginas de los medios informativos.

El número de emergencia 911 parece estar también desfasado de la realidad pues los familiares desesperados son informados de que hay lugar en determinado centro de salud y cuando llegan les informan que está totalmente lleno.

“Nos indican un hospital y cuando llegamos nos dicen que no hay lugar. No sabemos que hacer. Estamos desesperados”, señala Juana, de 45 años, que traslada en un taxi a su padre de 73 años, con dificultades para respirar y enfermo también de diabetes.

Inclusive quienes buscan lugar en los hospitales privados se encuentran con que no hay camas suficientes para brindarles atención a los enfermos de Covid-19 a pesar de su alto costo.

Pese a ello, decenas de personas se agolpan frente a los grandes hospitales públicos, con sus familiares enfermos dentro de automóviles, en espera de que se desocupe una cama para poder brindarle atención, derrotados después de dar vueltas y vueltas por numerosas zonas de la Ciudad de México

El presidente Andrés López Obrador anticipó un mensaje de fin de año para exhortar a los mexicanos a actuar “con responsabilidad” durante los festejos navideños para evitar contagios, aunque descartó “medidas coercitivas, como toques de queda” para obligar a las personas a encerrarse en sus viviendas.

López Obrador indicó que el gobierno va a ampliar el número camas, equipos y de personal de salud “para que a nadie la falte la atención médica y de calidad”, pero dijo que “lo más importante es que no nos enfermemos. Es mejor prevenir que curar, es mejor prevenir que lamentar”, expuso.

Diciembre suele ser un mes de muchas fiestas pues el día 12 se celebra a la Virgen de Guadalupe con peregrinaciones multitudinarias en su principal santuario, que este año estará cerrado.

Luego vienen las llamadas “posadas” o fiestas prenavideñas, que comienzan a mediados del mes, para finalmente cerrar con los almuerzos o cenas de fin de año.

Sin embargo, éste año las cosas serán distintas por cuanto la segunda oleada de Covid-19 en México puso en peligro al país de retorno al confinamiento, como ya lo hicieron dos estados, Durango y Chihuahua, aunque a partir del lunes el segundo regresa al color “naranja”.

“Actuemos en este mes de diciembre con mucha responsabilidad para evitar contagios porque la pandemia de Covid-19 sigue dañando, causando estragos. Mientras no tengamos la vacuna, lo mejor de todo, lo más eficaz es cuidarnos nosotros mismos”, afirmó López Obrador.

El mandatario aconsejó “no salir a las calles si no tienen un motivo importante para hacerlo” y “acatar las medidas sanitarias”.

La buena noticia de esta semana es que en unos días llegaría a México la primera vacuna del coloso farmacéutico Pfizer, pero este mes sólo unas 250, 000 dosis que se repartirían entre el personal sanitario y las Fuerzas Armadas.

Los especialistas arrojaron paños fríos al exceso de optimismo señalando que no se reducirán de inmediato los contagios y que sólo si se actúa correctamente en el primer semestre del 2021 se podría inocular al 60% de los mexicanos, suficientes para equipararse a la “inmunidad de rebaño”. 

Publicidad