Tras superar la cifra de 50 mil muertos por COVID-19 en México, tan sólo 161 días después del primer caso confirmado, el profesor asociado de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Johns Hopkins, Francisco González, no ve que a futuro la situación mejore; sobre todo porque ya se agregó el ingrediente de las elecciones de 2021.

El doctor en política identifica tres principales factores en contra: persiste la confluencia entre una población de condición socioeconómica precaria en su mayoría; la prevalencia de comorbilidades como obesidad, diabetes e hipertensión, y las deficiencias estructurales que arrastra desde hace décadas el sector salud.

“Esas tres aristas nos llevan a la conclusión de que el pronóstico no es bueno, de que las tasas tanto de infección como de mortalidad van a seguir siendo altas”, alertó.

“A menos de que hubiera un viraje de 180 grados y de pronto apareciera un sistema donde las autoridades están coordinadas, donde se hacen pruebas masivas y a raíz de sus resultados se da seguimiento rápido a los contactos de los ya infectados, y se establecen cuarentenas para todas esas personas”, agregó el especialista.

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Lo cual considera poco probable pues no hay la infraestructura, los recursos y, observa, ni siquiera la voluntad política.

“Está todo muy fragmentado; ya todo está puesto nada más a las elecciones de 2021, y todo mundo jalando agua para su molino, sin la coordinación básica para que hagamos todos lo mismo”.

Además, aseguró que las cifras del COVID-19 en México se van más que a duplicar en los siguientes seis meses.

Finalmente, dijo que es muy triste porque la mayoría de la gente es inocente, nadie hizo cosa alguna para traer el virus, pero sí había formas de enfrentarlo, sobre todo al inicio.

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