El poeta Javier Sicilia dirigió una quinta carta abierta al presidente, Andrés Manuel López Obrador, en la que afirmó que pasará a la historia como uno de los traidores que destruyeron la patria.

“Ni las víctimas ni la gente te importan. Te interesa una entelequia llamada ‘pueblo’, una abstracción que, como toda abstracción, sólo sirve para justificar el desprecio, el odio y la violencia“, indicó el activista en la misiva, compartida en su la revista Proceso.

“Cada vez me cuesta más trabajo llamarte así. Has promovido demasiado odio, desprecio y agresión como para seguirte queriendo. Siempre es duro vivir de cara al precepto de Jesús de amar a los enemigos. Muchas víctimas, desde hace 10 años, nos levantamos cada mañana luchando contra nuestro odio para ponernos del lado del perdón que va de la mano de la justicia”, lamentó.

En la carta misiva, menciona que “te has empeñado en lo contrario: al perdón has opuesto el linchamiento; a la justicia, la venganza; a la amistad, que es contraria a la complicidad, el desprecio y la aversión. Tu lectura del Evangelio ha sido más la del fariseo o la del inquisidor, que la de un hombre que lucha contra sí mismo para ser un digno discípulo del pobre de Nazaret”.

Recordó que el pasado 14 de septiembre se cumplieron dos años de los compromisos que López Obrador estableció en el Centro Cultural Tlatelolco con las víctimas México para crear un mecanismo extraordinario de Verdad y Justicia que trazara una ruta correcta hacia la paz.

“Al día siguiente no sólo les diste la espalda, sino que, como Calderón, a quien tanto odias y quien tanto te odia –quizá porque en el fondo se parecen demasiado–, y Peña Nieto, reforzaste la presencia del Ejército en las calles y desmantelaste, además, las endebles instituciones que las víctimas creamos como un camino hacia esa justicia necesaria”, manifestó.

Sicilia dijo en la carta que el saldo es aterrador, pues “sin contar los cerca de 300 mil asesinados, más de 70 mil desaparecidos y 873 fosas clandestinas que heredaste como deuda de Estado y que ese día en Tlatelolco te comprometiste a resolver, tu traición nos ha costado ya 53 mil asesinados más (hombres, mujeres y niños), más de 5 mil desaparecidos, masacres en todas partes de la República y un absurdo intento por normalizar el horror. Dejo a un lado tu desprecio por los niños que mueren de cáncer y por las decenas de miles de muertos por la pandemia”.

Indicó que ante ese panorama, que la masacre de la familia LeBarón evidenció, del 23 al 26 de enero de este año se realizó la Caminata por la Verdad, la Justicia y la Paz, que buscaba retomar la agenda de Tlatelolco y pese a la dignidad de la caminata, la actitud de López Obrador fue el desprecio, sino que además Morena envió a un grupo de provocadores que les cerró el paso en el Zócalo, mientras los tuits y los bots de tus correligionarios deslegitimaban con mentiras e insultos las razones de la caminata”.

Recordó que poco después, el 8 y el 9 de marzo, las mujeres de esta nación marcharon y paralizaron el país en protesta por la imparable ola de feminicidios y la respuesta del Ejecutivo fue también la descalificación: “es claro que la derecha está metida”.

“Ni las víctimas ni la gente te importan. Te interesa una entelequia llamada “pueblo”, una abstracción que, como toda abstracción, sólo sirve para justificar el desprecio, el odio y la violencia. Hoy la respuesta de las víctimas ha sido más radical: la toma de la CNDH por parte de ellas y de colectivos feministas, y la ocupación desde hace siete meses de la CEAV por parte de otros colectivos”.

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Lo que no quiere entender el presidente, agregó, es que el Estado bajo su gobierno, está capturado por la corrupción y el crimen; “no importa que nos quieras hacer pasar el linchamiento mediático como justicia, y la atención de casos como el de Ayotzinapa, que ni siquiera has resuelto, como justicia transicional; no importa que cada mañana construyas un nuevo enemigo para alimentar el odio y tu negativa a enfrentar el sufrimiento y la muerte de tu gente”.

Afirmó que los símbolos de la patria están vacíos, “como lo muestran la bandera nacional baleada y ensangrentada que el 26 de enero te dejamos en Palacio Nacional junto con los documentos de Justicia Transicional y la verdad de la poesía, la intervención al cuadro de Madero en la CNDH y tu soledad en el Zócalo el día del grito”.

Sicilia dijo que lo que importa es que en ese vacío el país se desangra, que Morena, los partidos políticos “y tu gobierno siguen, como los que te precedieron, llenos de corrupción y vínculos con el crimen organizado”, y la única manera de escapar de ello y devolverles su ser a los símbolos patrios es crear, “como te comprometiste hace dos años, ese mecanismo extraordinario de Verdad y Justicia con apoyo de la ONU y de la comunidad internacional”.

“El Estado mexicano que hoy encabezas es, por su podredumbre, incapaz de juzgarse a sí mismo. Requiere de ese acto de humildad y grandeza. Lo han vuelto a gritar las víctimas y las feministas desde la CNDH y la desmantelada CEAV. Eso implica abandonar tu odio, llamar a la unidad y aceptar comparecer también ante la verdad. Pero no lo harás. No tienes esa grandeza. Eres, pese a tu pregón de honestidad –nunca he visto a un ser humano pregonando que es un ser humano–, igual que los otros”.

“Por sus frutos los conocerán, y los tuyos, hasta ahora, están tan podridos como los de Calderón y Peña Nieto. Sé que esta carta es en vano. Eres de los que tienen ojos, pero no ven; de los que tienen oídos, pero no oyen. Pese a ello es mi deber decírtelo”, deploró el activista.

Javier Sicilia también sentenció: “Nada será más doloroso que al final de tu mandato, sobre más ruinas, más fosas, más cadáveres, más mujeres violadas y asesinadas, más venganzas y linchamientos reales y virtuales; en medio de la violencia que crece y propicias, tengamos que decirte lo que ya desde hoy te decimos como una advertencia: ‘te lo dijimos, presidente’”.

“Entonces pasarás a la historia no como el gran reformador que pretendes ser, sino como uno más de la larga cadena de traidores que destruyeron la patria”, puntualizó.

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