El incesante aumento de muertos por Covid-19 en México, ha provocado que las autoridades estatales y municipales apuren las acciones relacionadas con la inhumación y el destino final de los cadáveres. Por otro lado, la población nacional siente que las cifras oficiales son muy inferiores al número de decesos. Esta semana el país superó los 9,000 fallecidos y 81,000 contagiados por el coronavirus.

Los gobernantes hacen todo lo posible por incrementar las medidas de protección y prevención, aun a costa de la inconformidad social, como está ocurriendo en pequeñas localidades de Oaxaca y Chiapas, donde personas ignorantes han llegado a decir que las autoridades son las que están infectando a la población cuando aparecen acciones de sanitización y el personal de protección civil o de salud.

Aunque Xalapa no está entre los municipios más críticos del país, uno de los primeros alcaldes que se preparó para lo que se venía, fue el xalapeño Hipólito Rodríguez, quien apuró los trabajos de ampliación de espacios en panteones para poder recibir a fallecidos. También ha comunicado a las autoridades federales y a la ciudadanía que la capital seguirá en cuarentena todo el mes de junio.

En lo que se refiere a gobernadores, destaca el acuerdo de abril pasado sostenido por los mandatarios de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, quienes ordenaron la cremación de los cuerpos de personas fallecidas debido al virus, evitando la utilización de panteones y funerarias.

En la Ciudad de México el famoso panteón de Dolores inició desde marzo la ampliación del área de fosas comunes, noticia que trascendió debido a la queja de los trabajadores en el sentido de que no contaban con los implementos de protección necesarios para este tipo de entierros riesgosos.

En Puerto Vallarta, desde el dos de abril pasado, el alcalde Arturo Dávalos comunicaba la creación de un panteón más y la rehabilitación de 500 fosas dobles en los seis panteones municipales existentes.

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En Ciudad Neza (EDOMEX), la autoridad municipal determinó que los restos que hubieran cumplido más de siete años bajo tierra serían entregados a sus familiares, como medida para recibir otros cuerpos a causa del COVID. Por su parte, la alcaldesa de Puebla informó en mayo que en el caso de que se saturara el panteón municipal, había acondicionado espacios para muertes por Covid en el nuevo panteón de San Francisco Totimehuacan.

En Mérida el cementerio de Xoclán está catalogado como el más grande del sureste. Funcionarios del ayuntamiento informaron esta semana que se han acondicionado 780 bóvedas nuevas para los procesos de inhumación que pudieran ser necesarios.

Uno de los estados con mayores complicaciones es Tabasco. Su gobernador Adán Augusto López Hernández, acaba de informar que está ampliando panteones, mejorando crematorios y que incluso ha rentado un tráiler de refrigeración. El gobernador de Guerrero y la alcaldesa de Acapulco han informado la creación de 300 fosas más en ese municipio turístico. La munícipe Adela Román detalló que se tienen 25 muertes diarias por coronavirus y que esas fosas no tendrán costo alguno para personas de bajos recursos. Confesó que la ciudad ha sido más dañada por el virus que por la delincuencia común y los narcos.

Es bueno que las autoridades municipales y estatales -unas más, otras menos- estén atentas al desarrollo de la epidemia y a la atención a los afectados. Mientras tanto, el presidente de la república ha declarado que volverá a sus giras de trabajo la próxima semana.

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