México.- Con el objetivo de establecer un sistema de comercio de emisiones y dar cumplimiento a la Ley General de Cambio Climático, la Semarnat publicó ayer en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el “Acuerdo por el que se establecen las bases preliminares del Programa de Prueba del Sistema de Comercio de Emisiones”.

El Sistema es un instrumento de mercado diseñado para reducir emisiones de gases de efecto invernadero que se basa en el principio de tope y comercio, en donde el gobierno impone un límite máximo o tope sobre las emisiones totales de uno o más sectores de la economía y las compañías deben contar con un permiso por cada tonelada de emisiones que liberan.

El acuerdo se publicó en función de que la Ley General de Cambio Climático de 2012 que entró en vigor el 10 de octubre del mismo año, tiene por objeto regular las emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero para lograr la estabilización de sus concentraciones en la atmósfera.

De acuerdo a la información contenida en el Registro Nacional de Emisiones se identificó que en los sectores energía e industria, las instalaciones que reportan emisiones directas anuales de 100 mil toneladas o más de bióxido de carbono constituyen la principal fuente de emisiones directas de gases de efecto invernadero.

Así es que el programa regulará a empresas de los sectores energía e industria, incluyendo la generación de energía eléctrica, la producción de cemento, hierro y acero, refinación, entre otros.

La Semarnat consideró que el Sistema de Comercio de Emisiones en su fase de Programa de Prueba se enfoque a los sectores antes señalados, pues éstos representan más del 90 por ciento de las emisiones reportadas en el Registro Nacional de Emisiones.

En consecuencia, constituyen un elemento importante para la preparación de la Fase Operativa del Sistema que incluirá a los sectores y a los gases de efecto invernadero regulados por la Ley General de Cambio Climático;

El programa funcionará como un piloto de tres años (2020-2022) a fin de que la Secretaría pueda probar el diseño y las reglas y para hacer una evaluación del desempeño del instrumento que permitirá proponer ajustes para una fase operativa posterior a partir de 2022.

El propósito es que México cuente con un sistema de comercio de emisiones y que la reducción de emisiones se pueda llevar a cabo con el menor costo posible, de forma medible, reportable y verificable, sin vulnerar la competitividad de los sectores participantes frente a los mercados internacionales.

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