Los niños y adolescentes que perdieron a sus padres en México a causa de la pandemia de Covid-19, representan un sector olvidado por la mayoría de las autoridades de todos los niveles en el país.

Los gobiernos de la capital y del estado de Guanajuato anunciaron hace unos días que otorgarán ayuda a los llamados “huérfanos de la pandemia de Covid-19” para garantizarles una “malla de protección” que les permita salir adelante.

Se trata de un sector del que poco se habla pero que sufre en forma callada y sin los reflectores de los medios no sólo la pena de la pérdida de sus padres sino también del sustento económico y están en riesgo de caer en la indigencia o en las redes de trata de personas.

El gobierno de la capital mexicana anunció el viernes que otorgará una beca mensual de 832 pesos mensuales (unos 40 dólares) a unos 1.300 niños que perdieron a su padre o madre o a ambos a consecuencia de la pandemia de Covid-19 para continuar sus estudios.

La ayuda será válida para menores de edad de hasta 17 años que no tengan familiares directos que los sostengan, pero además se les brindará ayuda médica y asistencia sicológica.

“No sólo se les va a dar la beca. A estos chicos les daremos atención integran odontológica, sicológica, médica de primer nivel, clases extraescolares, o sea un conjunto de beneficios”, afirmó Esthela Damián Peralta, responsable del programa.

Damián Peralta, directora general en la capital del Sistema Nacional de Desarrollo Integral de la Familia (DIF), un organismo que apoya a personas desamparadas, indicó que no se hará “distinción por estrago social” por lo cual puede solicitar la beca cualquier niño o niña que haya perdido a sus padres.

“Tenemos alrededor de 1, 800 solicitudes, pero algunas no son procedentes, sobre todo aquellas que vienen de otros estados”, afirmó.

La semana pasada, el gobierno de Guanajuato anunció que brindará apoyos económicos a los estudiantes que han perdido a alguno de sus padres a causa de la pandemia, que será de 2, 700 a 11 mil pesos , según el grado del alumno, desde preescolar hasta estudios superiores.

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Además, brindará asistencia para reincorporar al sistema educativo a quienes se han visto forzados a abandonarlo, según anunció el gobernador Sinhue Rodríguez.

“Sé muy bien los problemas que viven las familias guanajuatenses en el día a día de esta contingencia y por ello hoy quiero dirigirme especialmente a los estudiantes que en esta pandemia han perdido a alguno de sus padres”, dijo el mandatario en un mensaje el pasado día 3.

“Como gobernador quiero decirles que no están solos. En el Gobierno del Estado les vamos a apoyar para solventar sus gastos escolares”, señaló a través de un video difundido en medios digitales.

Sin embargo, la ayuda a los niños huérfanos en medio de la crisis sanitaria es hasta ahora una rareza y la mayoría de los altos responsables del gobierno, tanto federal, como de los 32 estados, se han desentendido del problema.

Hasta ahora hay muy pocos datos sobre la cifra precisa de niños o adolescentes que perdieron a sus padres a consecuencia de la pandemia en México, el segundo país con mayor mortalidad en América Latina y el octavo a nivel mundial.

México es el segundo país con más huérfanos en América Latina, con 1.6 millones y se teme que la pandemia de Covid agrave el problema.

Para los niños que pierden sus padres que no cuentan con abuelos o familiares que se encarguen de ellos, es muy difícil que puedan ser adoptados porque los trámites son tormentosos, implican verse atrapado en laberínticos papeleos, y entre mayores sean más difícil es encontrarles un hogar.

Legisladores han estado batallando para reformar las leyes de protección infantil que impiden gestiones expeditas aunque cuidando que la adopción sirva para venta o trata de personas, explotación y trabajo infantil.

Según el DIF, el 58,2% de las personas prefieren adoptar niños entre 4 y 9 años, por lo que más de 70% de los niños huérfanos enfrentan dificultades para encontrar un hogar debido a que sus edades van de los 7 a los 18 años. (ANSA).  

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