Agencia Reforma

El rediseño de libros de texto este año ha sido controversial.

Organizaciones y expertos han criticado la manera apresurada en que se ha llevado este proceso, con personal inexperto al frente. La inconformidad fue tal que asociaciones civiles interpusieron amparos contra la determinación del Gobierno federal.

En la primera semana de marzo, bajo el concepto de la Nueva Escuela Mexicana, la SEP convocó a maestros, docentes jubilados, ilustradores, investigadores y público en general a participar en el rediseño de los libros de Español, Ciencias Naturales, Historia, Geografía, Atlas de Geografía y cuadernos de actividades de tercero a sexto de primaria para el ciclo escolar 2021-2022.

La convocatoria recibió múltiples comentarios negativos. Ilustradores posicionaron en redes sociales la campaña #LaIlustraciónSePaga, en inconformidad con que la Secretaría de Educación Pública (SEP) haya buscado su colaboración sin retribución económica alguna.

La situación no fue diferente para encargados del contenido, quienes recibieron una capacitación de ocho horas y en cuatro días emitieron propuestas. Éstos fueron revisados por evaluadores, reclutados también mediante convocatoria.

Este proceso también registró bajas de quienes al notar falta de coordinación, escasa preparación en los encargados y un proceso “al vapor” con jornadas extenuantes pidieron que se tachara su nombre de la lista de colaboradores.

Pese a las críticas de especialistas en educación, de expertos en la elaboración de libros, de la sociedad y de padres de familia, el rediseño continuó sin transparencia en el proceso, pues aún no se sabe qué tipo de modificaciones se realizaron y si se garantizará la imparcialidad.

En abril, la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) y Suma por la Educación interpusieron amparos contra el rediseño de los libros. En mayo, la Jueza Novena de Distrito en Materia Administrativa, Dinorah Hernández, admitió este recurso legal, pero se negó a conceder una suspensión para detener el proceso.

Dichas organizaciones señalaron que era necesario cancelar el rediseño para evitar contenidos que “adoctrinen” a alumnos con respecto a ideologías de izquierda, y pidieron reactivarlo hasta que se cuente con el consenso de la comunidad escolar.

Según plantearon las autoridades educativas, está previsto que para finales de mayo se inicie la impresión de los textos. Tendrían dos meses para imprimirlos y entregarlos en las escuelas de todo el País.

Brenda Suárez, quien tiene más de 15 años de experiencia en el diseño de libros de texto, califica como confuso el proceso que se llevó a cabo este año para el cambio de contenidos, pues, dice, en un intento de apretar el paso para concluir esta labor, observó falta de coordinación y sin una ruta estructurada.

“Es una propuesta más filosófica, ideológica, pero no hay planes de estudio. Es incongruente que no haya un esquema curricular”

Pedagóga con más de 15 años de experiencia en el diseño de libros de texto.

“No sé ni cuántos había, no nos conocíamos entre nosotros, no se facilitaban los canales de comunicación para dudas. Yo vi varias cosas que no me gustaron, por eso ya no quise estar”

Profesor que abandonó el proceso de rediseño de los libros

Ella forma parte de los expertos de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible/Objetivos de Desarrollo Sostenible SDN/ODS y Education for Sustainable Education Network (ESD México).

Es licenciada en Pedagogía, ha trabajado en el diseño de libros de texto en el marco de la Reforma Integral de Educación Básica (RIEB) instaurada en 2009 y en la capacitación docente de este cambio en la política educativa.

Sus campos de especialidad son la Ciencias y la Lengua. Además es educadora ambiental y experta en el Desarrollo de Capacidades en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo-Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (PNUD-CONANP) y consultora Independiente en Educación y Educación Ambiental. Ha colaborado en libros de la Universidad de Guadalajara, de la Veracruzana y en materiales educativos de diversos grados de escolaridad.

Brenda Suárez, quien tiene más de 15 años de experiencia en el diseño de libros de texto, califica como confuso el proceso que se llevó a cabo este año para el cambio de contenidos. Foto: Tomada de BrendaSuárez_

En la convocatoria que emitió la SEP este 2021 fue seleccionada para colaborar en la elaboración de contenidos para la materia de Ciencias Naturales de cuarto grado.

Cuenta su experiencia a REFORMA y las razones por las que decidió abandonar su lugar en el proceso.

La especialista tomó las capacitaciones y considera que es un error emprender un proyecto sólo con la ideología de la Nueva Escuela Mexicana –modelo educativo impulsado por este Gobierno-, sin que se cuente con un modelo curricular de ello, con la debida estructura.

“Es una propuesta más filosófica, ideológica, pero no hay planes de estudio. Es incongruente que no haya un esquema curricular”, comenta.

Cada docente aceptado debía elaborar una secuencia didáctica en dos semanas para que, posteriormente, fuera analizada por evaluadores, y este proceso no tardara más de un mes.

Suárez opina que esto dista mucho de lo realizado en procesos anteriores, donde había una mayor coordinación, articulación entre los integrantes y lapso de planeación más amplio, incluso de casi un año.

“La percepción que me da es que se está trabajando de manera aislada. Yo, docente, a mí me mandan mis secuencias didácticas y yo la diseño y después hay otro grupo de evaluadores, que para lo cual también hay otra convocatoria, yo no estoy trabajando colegiadamente con otros para ese diseño. Cada quién trabajó de manera individual y arma su secuencia didáctica como mejor lo dé a entender”, señala.

Aunque señala que se debe integrar la opinión de los maestros en la elaboración de contenidos, remarca que algunos de ellos no tienen experiencia en el diseño.

“Un docente no necesariamente es especialista en diseño curricular y especialista en el diseño de materiales didácticos”, apunta.

Anteriormente, explica, las editoriales trabajaban sus propuestas de materiales con un equipo multidisciplinario, con expertos en la asignatura, pedagogos, editores, ilustradores y todos debían trabajar colegiadamente. Posteriormente la SEP emitía un dictamen sobre si era aprobado o no dicho proyecto y se distribuía de manera gratuita.

“El hecho de que haya tanta diversidad de perfiles no garantiza que haya esta coherencia que se busca. Este nuevo modelo me parece absurdo. Unos grados van a trabajar con el programa de 2017, otros con el del 2011, y otros con los de esta convocatoria”, expone.

Para ella, los contenidos no contemplan el ambiente de la pandemia por Covid-19, lo que, dice, ocasionará que no haya la actualización en la educación sobre este cambio abrupto.

“En ninguna de las conferencias se abordó realmente el contexto de la pandemia. Cómo se tendría que modificar la educación y qué tendríamos que cambiar ahora que vivimos otra situación, porque el retorno a las aulas no va a ser igual de cuando tú regresas de vacaciones”, manifiesta.

El discurso de la revalorización del magisterio, indica, no es coherente con incluirlos de esta manera, al sostener que se debió pagar su tiempo, como una forma de valorar sus contribuciones, ya que en el proceso supo de personas que ocuparon sus vacaciones para ello o doblaron jornadas.

En todos los años anteriores, asevera, el trabajo de rediseño de libros fue pagado. Este trabajo se valúa mínimo en 500 a 800 pesos por día de trabajo, 5 mil pesos por hora en caso de capacitaciones o 5 mil pesos por secuencia didáctica realizada.

Marx Arriaga, director de Materiales Educativos de la SEP informó que esta convocatoria fue atendida por 2 mil 365 docentes. Si a cada uno se le hubiera pagado el mínimo de 5 mil pesos por secuencia, el Gobierno tendría que invertir 11.8 millones de pesos que se ahorró.

‘No vi valorado mi trabajo’

Un maestro jubilado con 20 años de experiencia en el diseño de libros enlista los motivos que tuvo para abandonar el proceso de rediseño de estos ejemplares.

El hombre de más de 60 años, quien prefiere omitir su nombre, fue seleccionado para contenidos de la asignatura de Historia. Cuenta que los ingresos extra los obtiene precisamente de actividades relacionadas a esta actividad, y no le gustó saber que no habría ningún tipo de retribución económica.

La convocatoria, a diferencia de los ilustradores, considera, no era tan clara en ese sentido.

“Los maestros tienen una nobleza, es impresionante, ellos tienen muchas propuestas y se prestan a que nuestro trabajo sea de manera gratuita, pero yo creo que es una falta de respeto. El concepto de maestro es como que sólo tienen vocación y los debe mover la vocación, como si nosotros los profesionales no mereciéramos cobrar bien por nuestros servicios, por la experiencia, es una desvalorización del maestro”, comenta.

“Yo vi gente muy capaz, pero insisto en que no es justo. Las jornadas fueron extenuantes, y en dos semanas no pueden hacer un material”.

Otra razón por la que decidió dejar el proceso fue la carencia de un programa de estudios actualizado.

“De hecho había un programa en 2017 que lo cancelaron y ya han regresado al del 2011. Ya de entrada hay un desfase particular y están formando programas de estudio anticuados. Retoman un concepto que se llama Escuela Mexicana y que también ya tiene un rato y digamos que tiene cosas que ya no son pertinentes para nuestro tiempo”, considera.

El diseño de libros, asegura, es complejo y se domina tras años de experiencia, por lo que advierte que unas semanas no son insuficientes para entregar trabajos de calidad.

“No es fácil hacerlo, los maestros son buenos enseñando, pero no son especialistas en el diseño, que quienes lo hacen tienen años de experiencia. Conozco bien los contenidos pedagógicos, todo este tipo de cosas yo las conozco bien.

“Un libro de texto tiene que partir primero del texto, de su contenido, y es en lo que se tuvo que haber puesto a los mejores especialistas, a los expertos, un proceso tan importante necesitaba de tiempo. No sé ni cuántos había, no nos conocíamos entre nosotros, no se facilitaban los canales de comunicación para dudas.

“Yo vi varias cosas que no me gustaron, por eso ya no quise estar, en lo personal yo no vi valorado mi trabajo y creo que es una falta de respeto, además de que eso no tenía ni pies ni cabeza”, explica.

Juan Carlos Romero Hicks, quien cuenta con una amplia trayectoria en el sector educativo, solicita que la elaboración de libros de texto gratuito se apegue a nueve puntos para garantizar la calidad.

“Solamente conocemos declaraciones preliminares”, comenta con respecto al proceso de rediseño.

Para un cambio, señala, es necesaria la evaluación del modelo educativo, pero que también se analice el modelo curricular del Plan de Estudios para estos materiales didácticos que son editados y producidos por la Secretaría de Educación Pública (SEP) desde 1980.

Romero Hicks, quien ha fungido como catedrático y Rector de la Universidad de Guanajuato, fue titular del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y presidió la Comisión de Educación en el Senado.

Considera que es importante el diseño científico de los textos y las guías de estudio y de evaluación.

Además, menciona que es indispensable la formación de docentes y autoridades educativas, la participación de especialistas, padres de familia y educandos y que se incorporen las mejores experiencias internacionales.

Y que a la par, agrega, se realicen acciones en infraestructura y se incremente la asignación presupuestal para una mejora educativa.

“Planear todo lo anterior de manera seria, sin ocurrencias y sesgos de partido e ideología”, es su petición.

Él también es miembro honorario de la Organización Universitaria Interamericana (OUI) y colabora en el Consejo Directivo del Consorcio para la Colaboración de la Educación Superior en América del Norte (CONAHEC).

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