Elegir ganarse la vida desde casa una vez que finalice la pandemia es un privilegio por el que debe pagar, según los estrategas del brazo de investigación de Deutsche Bank.

“Trabajar desde casa será parte de la ‘nueva normalidad’ mucho después de que haya pasado la pandemia”, escribieron los estrategas dirigidos por Luke Templeman en una nota.

“Argumentamos que los trabajadores que acceden vía retoma deberían pagar un impuesto por el privilegio”.

Te puede interesar: 7 de cada 10 jóvenes mexicanos tienen dificultad para encontrar trabajo: estudio 

El equipo propone un impuesto del 5 por ciento para quienes trabajan desde casa de forma regular y no debido a un mandato de bloqueo del Gobierno.

Dicen que una medida de este tipo podría recaudar 48 mil millones de dólares al año en Estados Unidos y alrededor de 16 mil millones de euros (18 mil 800 millones de dólares) en Alemania, para financiar subsidios para personas de bajos ingresos y trabajadores esenciales que no pueden trabajar de forma remota.

Deutsche Bank Research realizó una encuesta para examinar el importante cambio global hacia el trabajo remoto que se produjo como resultado de la pandemia de COVID-19, que puede perdurar a medida que muchos profesionales descubren los beneficios financieros, personales y profesionales del cambio.

Según los resultados, más de la mitad de los que trabajan de forma remota quieren seguir haciéndolo entre dos y tres días a la semana incluso después de que termine la crisis de salud. La encuesta a 800 personas se realizó en septiembre.

Trabajar en la comodidad de casa ahorra dinero en traslados, almuerzos y socialización, según Deutsche Bank Research, y ofrece una mayor seguridad y flexibilidad laboral, precisaron los estrategas.

Sin embargo, las personas que laboran de forma remota también están contribuyendo menos a la infraestructura de la economía, lo que podría extender la caída del crecimiento nacional, señalaron.

“Ese es un gran problema para la economía, ya que ha llevado décadas y siglos construir la infraestructura comercial y económica más amplia que respalda el trabajo cara a cara”, declaró Templeman.

El empleador pagaría el impuesto propuesto si no proporciona a su trabajador un escritorio, mientras que si el subordinado decide quedarse en casa en función de sus propias necesidades, se le cobrarán impuestos por cada día que trabaje de forma remota, según Deutsche Bank.

Publicidad