Ciudad de México. (SPI / Kaleydoscopio).- La trata de personas es una página negra de la historia y es considerada el tercer negocio ilícito más lucrativo en el mundo, sólo superado por el tráfico de drogas y armas, indica Carmen Gabriela Ruiz Serrano, académica de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM.

El fenómeno va en aumento porque deja mucho dinero.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que produce ganancias que van de 32,000 a 36,000 millones de dólares anuales.

La trata, señala, aumenta al darse en un entorno lastimado por la pobreza, la corrupción, la violencia y la falta de oportunidades.

“No sólo los pobres son víctimas, pero sí hay determinantes que hacen más vulnerable a un sector que a otro.”

La desigualdad, la pauperización y las carencias educativas y laborales son un telón de fondo importante, pues si bien quienes cometen estas vejaciones no discriminan edad, origen étnico o situación socioeconómica, las víctimas potenciales suelen pertenecer a grupos sometidos a exclusión, discriminación o precariedades económicas, afectivas o emocionales, apunta Ruiz Serrano.

La trata de personas es la captación, transporte o recepción de gente a fin de aprovecharse de ésta mediante la fuerza o el engaño. Es un delito de lesa humanidad que viola todas las garantías individuales y se le conoce como la esclavitud del siglo XXI, resalta.

Este ilícito adopta una multiplicidad de formas y manifestaciones como la servidumbre, la prostitución, la pornografía, la explotación sexual o laboral, la mendicidad, la utilización de menores de 18 años en actividades delictivas o adopción ilegal, el matrimonio forzoso, el tráfico de órganos o la experimentación biomédica ilícita.

Para Ruiz Serrano, la trata de niños no es una forma de trabajo, “sino un abuso, pues el menor no se prostituye, lo prostituyen”.

Publicidad