La violencia obstétrica es un fenómeno que propicia la violación de derechos humanos, no solo el derecho a una vida libre de violencia, sino también el derecho a la salud materna e integridad persona, pero además el derecho a la vida, así lo dijo, Rita Corro, abogada del circulo feminista de análisis jurídico durante un conversatorio sobre violencia obstétrica en México organizado por el Observatorio Jurídico de Género de la Facultad de Derecho de la UNAM.

“De acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico señala que de 2002 a 2017 recibió alrededor de 3 mil quejas relacionadas con la especialidad de ginecología y obstetricia, lo cual la coloca en el cuarto lugar de las especialidades médicas con mayor número de quejas; además de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares del INEGI (ENDIREH) 2016, 33.4% de las mujeres entre 15 y 49 años que tuvieron un nacimiento aseguró haber sufrido violencia obstétrica”, explicó.

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Sobre los antecedentes, comentó que si bien en un inicio quienes atendían los partos de las mujeres eran las denominadas parteras, con el paso de los años pasó a ser una actividad realizada de manera principal por hombres, lo cual asegura que impactó negativamente en la autonomía de este suceso.

Indicó que fue hasta 2007 que dentro del ámbito jurídico se reconoció la violencia obstétrica, lo cual es un avance para esta problemática que existe en el país, ya que este tipo de violencia tiene enorme poder explicativo porque es posible visibilizar los estereotipos de género y la discriminación que da lugar a este tipo de violencia.

Alrededor de 24 entidades federativas reconocen la violencia obstétrica y seis la consideran un delito, pero dentro de los tipos penales se queda al margen la parte intercultural, así como la práctica de las episiotomías (incisión quirúrgica durante el parto); además de que esto hace que se limite a una interacción entre víctimas y victimarios.

Sobre los avances que se han tenido frente a la violencia obstétrica, la abogada destacó el establecimiento del modelo de atención a las mujeres durante el embarazo, parto y posparto, el cual ha sido impulsado desde la Secretaría de Salud (Ssa).

“El modelo promueve una atención humanizada, intercultural y segura, tomando como referencia los conocimientos de la medicina tradicional”, mencionó.
Ante esta situación, Rita Corro consideró que la partería se ha planteado como una opción que podría sumar a la prevención de la violencia obstétrica, pero la cual actualmente no es muy reconocida por lo cual es necesario abonar en la prevención dentro del Sector Salud.

“Resultaría optimo que las autoridades asuman una postura institucional, además de que el personal médico y de enfermería desde su formación universitaria se capacite en temas de género y de derechos humanos”, precisó.

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