Jack Healy / The New York Times News Service

Cuando salió el sol en otro día de calor sin precedentes, Juan Gutiérrez y su equipo de construcción ya estaban sudando a través de sus camisas de manga larga.

La temperatura era de 33 grados Celsius y los trabajadores de una subdivisión llamada Desert Oasis se apresuraban para acabar las casas de 380 mil dólares que se habían vendido antes de que fueran edificadas.

“Se te cae la piel, tienes que taparte todo”, dijo Gutiérrez, de 22 años, quien ha estado indocumentado desde que llegó a Estados Unidos cuando tenía 4 años.

En todo el oeste, los mercados inmobiliarios y las temperaturas son abrasadores.

Una primavera castigadora de sequía, incendios forestales y un calor récord está amplificando las preguntas sobre la habitabilidad del suroeste de subsistir en un clima que se calienta rápidamente.

No obstante, no se ha frenado el rápido crecimiento de urbes como Phoenix, donde los recién llegados están alimentando un frenesí por la construcción, así como el aumento de los costos de la vivienda que están dejando a muchos residentes cada vez más desesperados por encontrar un lugar donde puedan permitirse vivir.

A medida que aumentan los costos de la vivienda, más gente termina en las calles calientes o se ve obligada a tomar decisiones agonizantes: ¿pagar el alquiler o las facturas de servicios públicos de verano, como el aire acondicionado? ¿Alquilar un apartamento con aire acondicionado o vivir en una casa rodante más barata que se asa bajo el sol?

Las personas sin hogar representaron la mitad del récord de 323 muertes relacionadas con el calor del año pasado en el área de Phoenix.

La población sin hogar creció por la pandemia de Covid-19, y los activistas están preocupados de que una moratoria de desalojo próxima a expirar signifique que otros perderán sus hogares en pleno verano.

El calor ya habría causado 20 decesos este año en el condado de Maricopa, que incluye a Phoenix, con los meses más mortíferos por venir.

Cuando la temperatura marcó un récord de 47.7 grados Celsius el jueves pasado, las personas que sudaban, trabajaban y luchaban por el calor del amanecer al anochecer dijeron que anhelaban algo de alivio para todo. Después de comenzar a trabajar antes del amanecer para escapar del calor, Gutiérrez y sus colegas del equipo de construcción bajaron de un techo en el suburbio de Surprise, Arizona, en Phoenix, para recuperar el aliento.

7:00 horas, 33 grados °C

Después de comenzar a trabajar antes del amanecer para escapar del calor, Gutiérrez y sus colegas del equipo de construcción bajaron de un techo en el suburbio de Surprise, Arizona, en Phoenix, para recuperar el aliento.

Bebieron unas cuantas botellas de solución electrolítica y bebidas deportivas.

Uno de los miembros del equipo de Gutiérrez se había mareado y casi se cayó de un techo la otra tarde. 

9:00 horas, 37 grados °C

Julio Terrazas, de 47 años, y una docena de jornaleros estaban parados en el estacionamiento de un Home Depot en el lado este de Phoenix, gritando “¿Trabajo? ¿Trabajo?” mientras las camionetas pasaban junto a ellos.

Su rutina diaria de plantar árboles, esparcir grava y renovar casas puede volverse insoportable en el calor del verano, dijeron Terrazas y otros trabajadores.

Algunos jefes les dan sombra, agua fría, bocadillos y generosos descansos. Otros obligan a los trabajadores a beber de los grifos del patio trasero y gritan si los hombres se sientan por más de cinco minutos, contaron.

12:00 horas, 44 grados °C

José Castro, de 30 años, dijo que su familia había perdido su apartamento tras la pandemia y que él y su esposa perdieron horas de trabajo, lo que los hizo caer en picada financiera.

Los alquileres en Phoenix aumentaron alrededor del 8 por ciento durante la emergencia del Covid-19, la mayor cantidad de cualquier urbe importante, según el sitio inmobiliario Zillow.

Castro dijo que ya no podía pagar los mil 100 dólares que exigían los propietarios de su antiguo vecindario.

Su esposa e hijos, ahora sin hogar, se han quedado en un garaje sin aire acondicionado con sus padres. Ha estado flotando entre los apartamentos de los familiares, las camas de los refugios y la calle.

14:30 horas, 46 grados °C

Theresa Reyas, de 49 años, estacionó sus neveras portátiles en una acera del centro, se sentó y comenzó a vender.

Tuvo que ganar 85 dólares esa tarde para pagar el alquiler de otro día en el motel EZ Inn, donde se queda desde que dejó a su esposo.

19:00 horas, 45 grados °C

A medida que las olas de calor se vuelven más feroces, las noches del desierto no enfrían como antes. Y las facturas del aire acondicionado son más caras que nunca.

Las personas que viven en casas rodantes tienen un mayor riesgo de morir en el interior.

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