La presión internacional contra el gobierno del presidente Daniel Ortega ha subido en las últimas horas en medio de la crisis sociopolítica que vive Nicaragua desde hace 19 meses y que ha dejado cientos de muertos y de detenidos, así como decenas de miles exiliados, valoró este miércoles uno de los líderes de la oposición nicaragüense.

El director ejecutivo de la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, Juan Sebastián Chamorro, destacó que una comisión diplomática de la Organización de Estados Americanos (OEA) concluyó en un informe que existe una “alteración del orden constitucional que afecta gravemente el orden democrático en Nicaragua“, lo que acerca el país centroamericano a su suspensión.

Asimismo, resaltó que la Unión Europea (UE) calificó de un “grave revés” para el proceso político en Nicaragua la detención de 16 opositores que apoyaban a huelguistas de hambre en la ciudad de Masaya (sureste) y pidió su liberación, así como el fin del asedio policial a la iglesia en la que se reunían.

Seguirán con presión local

Además, subrayó que España llamó a consultas a su embajadora en Nicaragua “para analizar la situación de la relación bilateral” después de que el gobierno nicaragüense impidiera “por tercera vez” la visita de un alto cargo español al país centroamericano.

“Sube la presión internacional, OEA: ruptura del orden constitucional, Unión Europea: reclama por opositores detenidos, destrucción de Estado de Derecho y que dictadura es responsable”, señaló Chamorro en un tuit.

“España llama a consultas a embajadora, Cámara Baja de los Estados Unidos se pronuncia (sobre la crisis). La presión local funciona, sigamos”, agregó.

OEA y Unión Europea se pronuncian

La comisión de la OEA indicó en su informe que sus gestiones con el gobierno de Ortega han sido “infructuosas” y, por ello, pide la convocatoria “inmediata” de una Asamblea General de la OEA.

En esa reunión de carácter extraordinario, los titulares de Exteriores pueden optar por proponer la suspensión de Nicaragua, la manera más dura que tiene la OEA de amonestar a un país.

Por su lado, la alta representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior, Federica Mogherini, en nombre de los Veintiocho, observó que el gobierno sandinista sigue enviando señales negativas sobre la voluntad de trabajar por una salida pacífica y democrática a la crisis.

Mogherini se refirió en especial a “la libertad de expresión, de asamblea, de religión y a la protesta pacífica”, a lo que el gobierno de Ortega se comprometió en los acuerdos de marzo con la opositora Alianza Cívica.

Desencuentro diplomático con España

Mientras España, además de llamar a consultas a su embajadora en Managua, María del Mar Fernández-Palacios, convocó al embajador nicaragüense, Carlos Midence, para trasladarle el “malestar” del gobierno español.

El desencuentro diplomático tiene lugar unos días después de que el gobierno de Ortega rechazara la visita que el secretario de Estado español de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Juan Pablo de Laiglesia, tenía previsto realizar a Managua para mantener contacto con autoridades y con distintos actores sociales y políticos en el marco de la actual crisis que vive Nicaragua.

Desde abril de 2018, Nicaragua vive una crisis sociopolítica que ha dejado al menos 328 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque organismos locales elevan la cifra a 651 y el gobierno reconoce 200 y denuncia un supuesto intento de golpe de Estado.

Publicidad