Francia aprovechó la velocidad de sus astros Mbappe y Pogba y en rápidos ataques, cual serpiente, vulneró la meta croata para sentenciar, en el complemento el 4 a 2 y alzar por segunda vez la Copa del Mundo.

Y si bien Croacia propuso en el terreno galo una alineación digna de un estratega de ajedrez, en alusión a su playera rojiblanca, los franceses movieron sus dos alfiles negros para lacerar con eficaces contragolpes la red defendida por Subasic.

Los 45 minutos previos resultaron una catástrofe para los balcánicos: con un gol en contra de parte de la cabeza de Mario Mandzukic, y una mano convertida en penal de Perisic, quien no obstante, al 18 convirtió un bello gol venido al centro de la grana francesa.

La falta la cobró Griezmann con un tiro burlón dirigido al lado derecho del arco, cuando el meta croata se lanzó del lado contrario.

Resuelta la ventaja, de vuelta del descanso los de de azul cambiaron la estrategia de entrar al área chica croata con la de técnica de aprovechar los contragolpes.

Y resultó eficaz cuando al 59 Paul Pogma tiró efectivo cual aguijonazo para derrotar a Subasic.

Mbappé, la revelación del cuadro galo, aplicó igual técnica al 65 para definir al nuevo Campeón del Mundo.

Y como sucedió ante Inglaterra, Croacia aún exhibió ese corazón y con olfato inigualable, Mandzukic, olió la oportunidad de gol en un descuido de Lloris para escribir el segundo gol de los croatas.

No obstante, el peso de los errores croatas de regalar un gol y un penal jaló al fondo la desventaja al 98, la FIFA coronaba al nuevo Monarca en una revancha con 20 años de retraso.

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