¿Su producto favorito no se encuentra disponible? desde hace unas semanas Nescafé Dolce Gusto muestra en su sitio de ventas online una leyenda que dice “Estamos experimentando intermitencias en el stock de ciertas variedades derivado de la contingencia. Agradecemos tu comprensión”. No son los únicos.

La pandemia del coronavirus, con la suspensión gradual en el mundo de distintas operaciones no esenciales desde el primer semestre del año, rompió las cadenas de suministro de varias empresas. 

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En el caso de México la afectación fue directamente a la importación de insumos provenientes de Asia y Europa, ya que muchas firmas procedentes de estos continentes cerraron sus plantas en el primer semestre del año, pero ahora que comenzaron a regresar crearon una saturación en los puertos y barcos mercantes globales, que terminó por romper la cadena de suministro.

Super Flama, uno de los mayores productores de estufas en México, tuvo que sustituir hasta 50 por ciento de su proveeduría importada con empresas nacionales, lo que generó retrasos.

“No es un tema de aumento en costos, es un tema de retrasos, y las tiendas nos penalizan si no entregamos producto a tiempo”, explicó Bernardo Vallejo, director general de la empresa en entrevista con El Financiero.

“Después de meses de estar cerrados en China, ahora están vendiendo mucho y se rompió la cadena (de suministro), hay saturación en el mundo, por eso hay un retraso en contenedores del doble o el triple de lo normal (…) estamos sustituyendo con proveedores nacionales”, contó Vallejo.

En los primeros siete meses del año, la importación de máquinas, aparatos y material eléctrico a México cayó 17 por ciento anual, siendo la mayor reducción desde la crisis económica global, de acuerdo con datos de la Secretaría de Economía.

En este rubro China, principal proveedor de estos productos a México, vio caer 17.3 por ciento anual sus exportaciones al país, frente a lo registrado en los primeros siete meses de 2019, siendo el valor más bajo desde 2012, y la mayor caída desde que se tiene registro.

Al respecto, productores de línea blanca, alimentos y hasta automóviles, reconocen que ante la saturación de importaciones se vieron obligados a buscar proveedores locales e incluso retrasar entregas, con la consecuente alza en los costos de operación.

“Es un problema general, hay menos barcos, hay una saturación sin duda por aumento en fletes, nosotros por proyecciones e inventarios es que la realidad es que no tenemos un atraso aún, pero estamos sujetos a esta disponibilidad, esperamos que mejore hacia el cierre del año”, reconoció Elías Massri, director general de Giant Motors Latinoamérica, firma que ensambla los autos de la marca china JAC en México.

Entre enero y julio de este año, México importó 18.6 por ciento menos autopartes en valor provenientes de China, en comparación con el mismo periodo del 2019.

Mientras que Alemania –principal país europeo proveedor de piezas para este sector de autopartes en México– exportó a ‘tierra azteca’ 36.7 por ciento anual menos valor, comparado con lo reportado en los primeros siete meses de 2019.

“La crisis sanitaria por el coronavirus COVID-19, añadió una variable adicional a la tendencia en cambio de cadenas de suministro. Ahora con el coronavirus se busca tener cadenas de suministro más resilientes”, afirmó Carlos Zegarra, socio líder de Management Consulting de PwC México.

Cae importación de contenedores llenos

Entre enero y septiembre de 2020, se importaron un millón 985 mil 664 contenedores llenos, 13.7 por ciento inferior a lo registrado en igual lapso del año pasado, informó la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).

El puerto de Manzanillo, Colima, fue el más relevante en este periodo, pues por esta vía llegaron 915 mil 925 contenedores llenos, sin embargo, esta cantidad es 9.2 por ciento menor a lo reportado en igual lapso de 2019.

Después el puerto de Lázaro Cárdenas en Michoacán, reportó la llegada de 344 mil 837 contenedores ocupados, 26.1 por ciento debajo de lo registrado entre los primeros nueve meses del año pasado.

En cambio, sólo el puerto de Ensenada, Baja California, aumentó la entrada de contenedores llenos en 22.9 por ciento, en dicho periodo.

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