Al interior del documento de trabajo titulado “Los impactos económicos de la pandemia en México”,  precisó que  un aumento de pobres cercano a 9 millones de personas (que es la estimación del Coneval), implicaría que el número de personas en pobreza podría llegar a 70 millones en el país, con lo que la tasa de pobreza por ingresos sería de 56% de la población total, lo que se traduce en el nivel más alto de pobreza en lo que va del siglo.

“A la larga, éste será quizá el impacto más duradero y doloroso de esta crisis y el que requiere una atención de carácter más inmediato”, detalló.

Te puede interesar: COVID-19 ‘enferma’ los ingresos; pobreza laboral alcanza a más de la mitad de la población: Coneval

La contracción de la actividad económica como la consiguiente pérdida de empleos se han comenzado a traducir en una importante reducción de ingresos para amplios segmentos de la población, lo que explica el incremento de la pobreza.

Matizó que “una parte de esta pérdida de ingresos será temporal, pero otra tendrá un carácter más permanente en la medida en que la crisis se prolongue o que la recuperación sea más lenta de lo anticipado”.

Se estima que durante el primer semestre la actividad económica haya registrado una contracción anual por arriba de 10 por ciento.

En el mismo análisis, proyectó que al considerar que en el tercer y cuarto trimestre del 2020 “seguiremos avanzando paulatinamente con la reapertura de la economía” tendremos una producción trimestral también negativa, que podría oscilar entre -8 y -12 % entre julio y septiembre y otra caída adicional entre octubre y diciembre, que rondaría entre -4 y -8 por ciento.

“El impacto de la pandemia sobre la actividad económica ha sido muy significativo” y estima que la contracción de la actividad económica para todo el 2020 podría fluctuar entre 8.5 y 10.5 por ciento.

Esta caída se debería, principalmente, al largo periodo de confinamiento del segundo trimestre y a la relativamente lenta recuperación que se anticipa para el segundo semestre del año.

Este pronóstico es de una curva de recuperación mucho más amplia de la estimada por Banxico en su Informe Trimestral en mayo pasado en forma de “U profunda”, donde proyectaron que el PIB registraría una caída que podría llegar a 8.3% en el 2020, el escenario con la caída más amplia previsto por ellos.

Así, anticipó que le tomará dos años a la economía mexicana, reponerse del choque que se generó a partir de la pandemia del Covid-19. El subgobernador sostuvo que como la reapertura económica ha sido gradual, se ha extendido hasta el tercer trimestre y sigue estrechamente vinculada a la situación sanitaria.

Programas sociales para atender “nuevos pobres”

El subgobernador parafraseó al legendario presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt para aseverar que al proporcionar un crédito en un extremo del mecanismo comercial y poder de compra en el otro “las tuberías rotas del sistema circulatorio de la economía se pueden soldar nuevamente”.

En el documento, del que es autor único, asevera que su participación es como “economista del Banco de México” y no representa en modo alguno la postura de la institución.

Dijo que “los programas sociales existentes” no pueden atender “la crisis que dejará una multitud de nuevos pobres”.

“Personas que antes de la pandemia tenían un empleo o una fuete de ingreso y que a partir de ahora ya no la tendrán, muy probablemente no eran beneficiarias de ningún programa social”.

Como ya se dijo “resulta imprescindible que se tomen medidas adicionales para paliar los enormes costos económicos y sociales que dejará esta crisis”.

Gerardo Esquivel llamó a aprender de la historia: “actuemos con inteligencia, evitemos que más gente caiga en situación de pobreza y ayudemos a soldar las tuberías rotas de nuestra economía. Hagámoslo antes de que sea demasiado tarde”.

No es el estímulo fiscal

En el documento dice que no hay evidencia que una respuesta de política fiscal más agresiva sea la opción correcta en el contexto de la crisis actual.

“Los estímulos fiscales que suelen ser de utilidad en un contexto de una crisis de demanda no son tan efectivos cuando una parte de la economía es incapaz de responder a este tipo de estímulos”.

Sin embargo, tampoco se justifica lo contrario, que es una política de contracción del gasto. Esto terminaría siendo abiertamente contraproducente, exacerbaría el choque original, dificultaría la recuperación económica y tendría efectos sociales muy importantes”.

Propone cinco medidas “útiles en esta coyuntura”:

1.- Un seguro de desempleo de emergencia que beneficie a más de 1 millón de trabajadores formales que han perdido su empleo.

2.- Un programa de protección a la nómina que ayudará a las empresas a sostener un mayor número de empleos formales.

3.- El diferimiento de pago de contribuciones sociales a micro, pequeñas y medianas empresas.

4.- Un programa especial de apoyo para el pago de rentas u otros costos fijos (para restaurantes u otros negocios especialmente afectados por la pandemia).

5.- Un programa que le otorgará un apoyo mínimo a los trabajadores informales que hubieran perdido temporalmente sus ingresos.

Publicidad