Pbro. José Manuel Suazo Reyes

Luego de su recorrido exitoso por diferentes puntos geográficos del país, este domingo 25 de junio llegará a Xalapa el Autobús de la Libertad, una voz itinerante con eco internacional. Una vez llegado a la ciudad, hará un recorrido por las principales avenidas de esta capital para detenerse finalmente en la Plaza Lerdo donde Juan Dabdoub ofrecerá un mensaje a los asistentes y una rueda de prensa para los periodistas.

El autobús comenzó su itinerario en la Ciudad de México visitando la Residencia Oficial de los Pinos, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y las Oficinas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En todas esas instancias se enviaron mensajes importantes.

En su carta al presidente de la República, el Consejo Mexicano de la Familia, denunció las políticas públicas que desde la óptica de la Ideología de Género se están llevando a cabo a través de la Secretaría de Educación Pública (libros de texto gratuitos en temas de sexualidad), de la Secretaría de Salud (cartilla de los derechos sexuales de los adolescentes) y del Conapred. Este último se está volviendo una institución que atenta contra la libertad de expresión y libertad de conciencia presentándose como una especie de ley mordaza que impone el silencio de una forma casi arbitraria.

En su mensaje al mandatario nacional, la organización ConFamilia exigió dos derechos fundamentales: en primer lugar el derecho primigenio de los padres a educar a sus hijos y en segundo lugar el derecho que tiene la familia de ser protegida por el Estado. Ambos son derechos fundamentales contenidos en los tratados internacionales sobre derechos humanos firmados por México.

El Autobús de la Libertad reclama el derecho primario de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones morales y religiosas. El Autobús representa a millones de padres que han tomado conciencia sobre la importancia y valor que tiene la familia y que se niegan a que sus hijos reciban cualquier tipo de educación que no esté sustentada en la ciencia y en la razón. A eso se debe la denuncia y el rechazo de la ideología de género pues ésta presenta como algo normal algo que no corresponde a la naturaleza humana.

“Para la Ideología de Género, la verdad es fantasía. Dice que ser hombre o mujer son características humanas que se adquieren por la cultura de cada sociedad. Parte de que la sexualidad es una construcción social, aunque biológicamente se nace hombre o mujer con genitales propios del sexo. Entre otras cosas, todo esto pretenden enseñárselo a los niños, a escondidas y sin el consentimiento de los padres”

En el caso de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la Organización ConFamilia, denunció que “la familia en México no sólo no ha sido protegida, sino que incluso se le ataca continuamente desde el Estado” pisoteando sus derechos humanos fundamentales. ConFamilia señaló que uno de los ataques de los que son víctimas los hijos por parte del gobierno federal es “la información falsa, manipulada e ideologizada que es dirigida a ellos a través de las Secretarías de Educación y de la salud”.

Y ante esta situación, señala la organización, la CNDH, en el mejor de los casos, ha sido omisa en el cumplimiento de su responsabilidad con las familias mexicanas, cuando no la ha atacado. “Se percibe una falta de acción decidida de parte de la CNDH para defender el derecho de los padres a educar a sus hijos y el derecho de las familias a ser protegidas por el Estado y la sociedad. Y desde luego aquellos otros derechos relacionados con la necesidad de que las familias cuenten con niveles de vida dignos en trabajos, vivienda, alimento, vestido y transporte”. Es lamentable que los derechos humanos contemplados en los tratados internacionales que México ha firmado, no sólo no se respeten sino que incluso se estén inventando otros derechos.

Todos estos mensajes ha estado difundiendo el Autobús de la Libertad durante su paso por pueblos y ciudades. Por eso vale la pena escucharlo. No han faltado las agresiones y las muestras intolerantes de quienes exigen respeto y se victimizan, acusan sin fundamento y magnifican supuestos agravios. Ciertamente no se pueden silenciar las evidencias.

 

 

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