La Agencia Espacial Europea (ESA) firmó tres contratos con empresas del continente con el fin construir tres de las nuevas misiones de alta prioridad de los satélites del programa Copérnico. Estas misiones se enfocarán en atender grandes retos ambientales, como el manejo de la agricultura sostenible, seguridad alimentaria y monitoreo del hielo polar. Esto sucederá bajo el respaldo de la Política integrada de la Unión Europea (UE) para el Ártico, y para entender el cambio climático.

El primero de los contratos lo firmó ESA con la rama francesa del fabricante de satélites Thales Alenia Space, que desarrollarán la Misión de imágenes hiperespectrales de Copérnico (CHIME). Esta misión llevará un espectrómetro infrarrojo de onda corta y visible único, que proveerá observaciones hiperespectrales de rutina para respaldar servicios para la gestión agrícola y de la biodiversidad disponible. La misión también caracterizará las propiedades del suelo, medición clave para la salud de la vegetación, y complementará la misión Sentinel-2 del programa Copérnico en aplicaciones como el mapeo de la cobertura terrestre.

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Con la rama italiana de Thales Alenia Space se firmó un contrato para el desarrollo del Radiómetro de microondas de imágenes de Copérnico (CIMR, por sus siglas en inglés). Contará con un radiómetro de microondas multifrecuencia de exploración cónica y medirá la temperatura de la superficie del mar, concentración del hielo marino y salinidad de la superficie marina. Igualmente, observará otros parámetros del hielo en el mar, entre ellos el espesor y la deriva del hielo marino. El desarrollo del CIMR será respuesta a los requisitos de alta prioridad de las comunidades de usuarios clave del Ártico y apoyará la Política integrada de la UE para el Ártico.

Finalmente, el tercer contrato se otorgó a Airbus en España, para la misión Monitoreo de la temperatura de la superficie terrestre (LSTM, por sus siglas en inglés). LSTM llevará un sensor infrarrojo térmico espacial-temporal con el fin de realizar observaciones de la temperatura de la superficie terrestre. El análisis de este tipo de datos satelitales para el mapeo, monitoreo y pronóstico de los recursos naturales de la Tierra ayudará a comprender la forma en que se están produciendo cambios en este ámbito. Particularmente, esta misión responderá a la necesidad de agricultores europeos de contar con una producción agrícola más sostenible conforme aumenta la escasez de agua y se producen cambios en el medio ambiente.

Desarrollar nuevas tecnologías, instrumentos de medición y estudios para calcular con mayor precisión las consecuencias del cambio climático es crítico para que organizaciones y gobiernos se preparen y prevengan el calentamiento global. En ese tenor, nuevas mediciones con inteligencia artificial (IA) han calculado la cantidad de árboles dentro del desierto del Sáhara, con el fin de incluir su impacto en el presupuesto de carbono global. Otra investigación también ha calculado ya el efecto de un aumento dos grados Celsius, con respecto a la temperatura preindustrial, en el carbono almacenado en el suelo, con una perspectiva poco alentadora.

Similarmente, estas misiones ambientales de alta prioridad de la Agencia Espacial Europea, podrán ayudar con sus mediciones a atender asuntos urgentes relacionados con el cambio climático. Aunque ESA señala que, tras el desarrollo de la tecnología necesaria para las misiones, nuevos acuerdos deberán realizarse para su completa implementación, a partir de la segunda mitad de 2021.

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