La medicina personalizada y la inmunoterapia representan hoy un gran aliado contra el cáncer, una enfermedad que, gracias a los avances tecnológicos en tratamientos, ha dejado de ser sinónimo de muerte, aseguró un especialista.

Hay enormes avances, los va a haber en el futuro cercano mucho más significativos, que hacen que el cáncer ya no sea sinónimo de muerte, uno de ellos ha sido la inmunoterapia: enseñar a nuestro propio cuerpo cómo detectar y destruir las células cancerosas”, dijo a Efe el doctor Max Saráchaga.

El experto recordó que la ciencia ha logrado avances significativos, por ejemplo, en el tratamiento de enfermedades como cáncer colorrectal metastásico, el cual antes tenía una sobrevida del paciente de 12 meses “y ahora esa sobrevida puede ir por arriba de los 40 meses”, refirió.

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En el caso del mieloma múltiple, por ejemplo, hace unos 10 o 12 años se tenía un pronóstico mucho menos favorable que ahora “y esto se debe a la llegada de nuevos medicamentos”.

Estos fueron algunos de los temas que se abordaron durante la segunda cumbre virtual hemato-oncológica E-CHOICE “Innovando con expertos”, organizada por Amgen, laboratorio líder en biotecnología.

Saráchaga, director médico de Amgen, México, explicó que este foro cobra importancia especialmente por la necesidad de mostrar a los especialistas las innovaciones en el área oncológica.

TERAPIAS DE SOPORTE

El cáncer es la segunda causa de muerte en el mundo y la tercera en México. Tan solo en 2020, esta enfermedad provocó 9,9 millones de muertes y más de 19 millones de nuevos casos a nivel mundial.

Además, de acuerdo con Saráchaga, estas neoplasias en próximos años podrían aumentar debido al envejecimiento de la población y aunque los tratamientos han avanzado todavía siguen teniendo efectos secundarios que deben atenderse.

Estas terapias desempeñan un papel cada vez más determinante en la lucha contra la enfermedad y son un conjunto de estrategias encaminadas a la prevención o el tratamiento de las complicaciones o efectos adversos de los tratamientos.

Entre los objetivos se encuentran aspectos tan importantes como la mejora en la calidad de vida de los enfermos oncológicos, la reducción de los riesgos de la terapia antineoplásica, la minimización de las secuelas, y la prevención de suspensiones de tratamientos eficaces por efectos adversos graves.

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