A finales de noviembre de 2020, una nave espacial china viajará a la Luna para recoger rocas lunares por primera vez en más de 40 años. La misión que lleva el nombre Chang’e-5, es el último de varios viajes cada vez más complejos a la superficie del satélite natural dirigidos por la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA, por sus siglas en inglés), después del primer aterrizaje de su nave antecesora Change’e-4 en la cara oculta de la Luna en 2019.

La geóloga Carolyn Van Der Bogert, geóloga planetaria de la Universidad de Münster en Alemania, calificó a esta misión como una prueba a la capacidad tecnológica de la humanidad, ya que de regresar a tierra las muestras lunares, convertiría a esta misión en un gran logro para la CNSA. La nave se espera que despegue el próximo 24 de noviembre desde el Centro de Lanzamiento de Satélites Wenchang provincia de Hainan, China. El lanzamiento original estaba planeado para 2017, pero la misión se retrasó debido a una falla en el motor del cohete.

Ahora, la misión del Chang’ e-5 será recolectar polvo y escombros de una región previamente inexplorada del lado cercano de la Luna y regresar a la Tierra. Si la misión tiene éxito, recuperará el primer material lunar desde las misiones estadounidenses y soviéticas en las décadas de 1960 y 1970. El material lunar ayudará a los científicos a fechar con mayor precisión las superficies de planetas como Marte y Mercurio.

Cabe señalar, que China no es el único país que está realizando misiones a la Luna, en los recientes meses. La compañía del multimillonario Elon Musk, SpaceX, realizó junto con la NASA una misión a la luna llevando por vez primera a una nave tripulada desarrollada por una empresa privada. Ello, con el objetivo de realizar pruebas de desempeño en las naves propietarias de la firma estadounidense y eventualmente llevar una misión espacial tripulada a Marte en 2024.

En tanto, Rusia, enviará el proyecto denominado Luna-25 con el objetivo de lanzar una sonda espacial autónoma para la investigación del Polo Sur de la Luna. Con ello, el país euroasiático espera que el dispositivo aterrice en el cráter Boguslavsky con el fin de analizar la composición del regolito, polvo lunar y realizar una estereografía para preparar el mapa tridimensional de la superficie e identificar las coordenadas del módulo de aterrizaje con precisión milimétrica utilizando un reflector de láser de ángulo.

Por ahora, China se prepara para su próxima misión lunar el próximo 25 de noviembre de 2020. Los científicos de la CNSA describen a la misión espacial como una misión técnicamente desafiante debido a que muchas cosas podrían salir mal, ya que el módulo del aterrizaje podría estallarse o volcarse y esa situación podría tirar el recipiente de las muestras lunares en el camino. Aunque existen riesgos, los científicos esperan una misión exitosa por el bien de la investigación científica de la humanidad.

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