Durante los últimos días la Tierra ha sido golpeada por una gran tormenta geomagnética resultante de una serie de estallidos en la superficie del Sol, aumentando las preocupaciones sobre las denominadas tormentas solares “caníbales” informa el portal Space.com.

Estas erupciones han sido monitoreadas desde los primeros días de noviembre por el Centro de Predicción del Clima Espacial (SWPC), que forma parte de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA). Desde entonces se han detectado varias eyecciones de masa coronal (conocidas como CME, por sus siglas en inglés), que consisten en nubes de miles de millones de toneladas de gas de plasma con campos magnéticos de radiación y viento que se desprenden de nuestra estrella.

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Si bien el fenómeno forma parte de los ciclos normales de vida del Sol, que suelen durar 11 años, la preocupación de los científicos radica en las afectaciones que podría tener sobre nuestro planeta. El SWPC advirtió sobre las posibles consecuencias de las actuales tormentas magnéticas para la vida de las personas como irregularidades de voltaje en la red eléctrica, activación de falsas alarmas en dispositivos de seguridad y problemas intermitentes de navegación por satélite (GPS).

La tormenta geomagnética de esta semana mostró uno de los peores escenarios según los observadores, pues se originó gracias a la fusión de estallidos de diferentes CME, cuando una eyección posterior se movió más rápido que su predecesora. “Esa primera CME esencialmente se abrió camino a través de unos 150 millones de kilómetros y casi dejó paso para que otras CME entren detrás de ella. A veces usamos el término ‘canibalizar’ al que está adelante”, explicó Bill Murtagh, coordinador del SWPC.

El especialista señaló que hasta ahora estos escenarios son manejables, pero con el fenómeno del CME “caníbal”, donde varias eyecciones se juntan, las tormentas geomagnéticas podían llegar a interferir con la infraestructura de la Tierra, afectando a los sistemas de comunicación y dispositivos eléctricos.

Este tipo de afectaciones ya han sido registradas en el pasado. Según la NASA, en la provincia canadiense de Quebec una tormenta solar provocó un apagón de 12 horas en 1989, mientras que EE.UU. experimentó pérdidas de energía; y en 1859 una de las tormentas solares más grandes conocidas eliminó los sistemas de telégrafo y trajo auroras a Hawái.

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