Investigadores del Instituto de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) descubrieron moléculas tóxicas contra células cancerígenas, particularmente en las del cáncer de mama. Dicho componente natural sólo combate las células dañinas y no las saludables, evitando daños secundarios en el uso del tratamiento.

El cáncer es una enfermedad generada a partir de cambios en el material genético de una célula sana, provocando una reproducción desmedida. En los hombres, comúnmente, afecta la próstata, colon, estómago e hígado. En el caso de las mujeres, las células anómalas encargadas de destruir tejidos afectan el cuello uterino, las mamas, el colon y el pulmón; en las adolescentes pueden provocar leucemia.

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Científicos del Instituto de Química, liderados por la Doctora Daniela Araiza Olivera en el proyecto Derivados de plantas y su posible aplicación contra el cáncer, encontraron cualidades tóxicas en las moléculas de la planta Physalis nicandroides capaces de eliminar células cancerígenas en las mamas. Esta planta pertenece a la familia de las solanáceas, tales como el tomate, tabaco, papa y chiles.

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La científica, junto a sus colegas del Departamento de Biomacromuléculas de la UNAM, analizaron los cambios de metabolismo y señalización de células cancerígenas. Específicamente, expusieron células del pulmón, mama y colon al compuesto descubierto en estas plantas solanáceas. “Encontramos que, de todos estos derivados, sólo el nueve, en pequeñas concentraciones, era tóxico para este tipo específico de cáncer de mama, cuya línea celular se llama MCF-7”, señaló Araiza Olivera. “Lo interesante es que al probarlo en células sanas necesitábamos concentraciones muy altas para que fuera tóxico. Lo cual es bueno porque significa que este compuesto resultó más específico para cáncer de mama y no afectaba a las células sanas, lo que evitaría efectos secundarios en aquellas”, agregó.

Después de obtener dichos resultados, el grupo de científicos decidió enfocarse únicamente Physalis nicandroides contra el cáncer de mama a fin de determinar un mayor efecto tóxico. “Efectuamos diferentes análisis, como el de proliferación, mediante los cuales se observó que, a una determinada concentración en distintos tiempos, este compuesto disminuye la multiplicación de células malignas en aquellas de cáncer de mama, sin afectar a las sanas”, informaron.

Asimismo, Araiza Olivera y su grupo de científicos admitieron, falta mucho por hacer. Este estudio es apenas el comienzo de ayuda sin precedentes en la salud de millones de mujeres. Los científicos planean encontrar la molécula específica de la planta para establecer en el futuro un tratamiento contra el cáncer sin daños secundarios.

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