Los científicos dicen que su idea, aún no probada, está apoyada por la evidencia disponible, que es que la inflamación inducida por bacterias está relacionada con el cáncer.

El artículo de la revista Medical Hypotheses es obra del estudiante de medicina de la Universidad de Lancaster Auday Marwaha, el profesor Jim Morris del University Hospitals of Morecambe Bay NHS Trust y la Dra. Rachael Rigby de la Facultad de Salud y Medicina de la Universidad de Lancaster.

Los investigadores dicen que: “Hay un remedio preventivo potencial simple y barato, que consiste en que las mujeres consuman yogur natural a diario”.

El yogur contiene bacterias beneficiosas que fermentan la lactosa y que se encuentran comúnmente en la leche, similares a las bacterias – o microflora – que se encuentran en los senos de las madres que han amamantado.

El Dr. Rigby dijo: “Ahora sabemos que la leche materna no es estéril y que la lactancia altera la microflora del pecho.

“Las bacterias fermentadoras de la lactosa se encuentran comúnmente en la leche y es probable que ocupen los conductos mamarios de las mujeres durante la lactancia y durante un período desconocido después de la misma”.

Su sugerencia es que esta bacteria fermentadora de la lactosa en el seno es protectora porque cada año de lactancia reduce el riesgo de cáncer de mama en un 4,3%.

Varios otros estudios han demostrado que el consumo de yogur se asocia con una reducción del riesgo de cáncer de mama, lo que los investigadores sugieren que puede deberse al desplazamiento de bacterias dañinas por bacterias beneficiosas.

Hay aproximadamente 10.000 millones de células bacterianas en el cuerpo humano y, aunque la mayoría son inofensivas, algunas bacterias crean toxinas que desencadenan la inflamación en el cuerpo.

La inflamación crónica destruye los gérmenes dañinos pero también daña el cuerpo. Una de las condiciones inflamatorias más comunes es la enfermedad de las encías o periodontitis que ya ha sido vinculada al cáncer oral, esofágico, de colon, pancreático, prostático y de mama.

Los investigadores concluyen que: “Las células madre que se dividen para reponer el revestimiento de los conductos mamarios están influenciadas por la microflora, y se ha demostrado que ciertos componentes de la microflora en otros órganos, como el colon y el estómago, aumentan el riesgo de desarrollo de cáncer. Por lo tanto, es probable que se produzca un escenario similar en el seno, en el que la microflora residente impacte en la división de las células madre e influya en el riesgo de cáncer”. 

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