Un equipo internacional ha hallado un raro fósil de la familia de los dinosaurios pico de pato en una fosa cerca de Casablanca (Marruecos). Se trata de un espécimen de hace 66 millones de años que se diferencia del resto de sus parientes en el tamaño: apenas mide tres metros de largo y su altura no excedía la de un pony actual. Pero no es eso lo que más intrigó a los científicos sino, ¿cómo, si el resto de «primos» pico de pato vivían en América, Asia y Europa, llegó a África, que por aquel era una isla rodeada de profundos océanos? Los resultados se acaban de publicar en « Cretaceous Research».

Los investigadores, liderados por la Universidad de Bath (Inglaterra), en colaboración con la Universidad del País Vasco UVP/EHU (España), la Universidad George Washington (EE.UU.) y el Museo de Historia Natural de la Universidad de la Sorbona (Francia), así como de la Universite Cadi Ayyad (Marruecos), tienen claro que estos dinosaurios recién descubiertos -bautizados como Ajnabia odysseus, donde Ajnabi quiere decir «extranjero» en árabe; y odysseus es una referencia a Ulises, el héroe griego de los mares- debieron cruzar el agua para llegar hasta allí, pero no tenían explicación de cómo ocurrió. «Estaba completamente fuera de lugar, como encontrar un canguro en Escocia. África estaba completamente aislada por el agua, entonces, ¿cómo llegaron allí?», afirma Nicholas Longrich, del Centro Milner para la Evolución de la Universidad de Bath, quien dirigió el estudio.

El estudio de los distintivos dientes y mandíbulas de Ajnabia muestra que pertenecía a Lambeosaurinae, una subfamilia de pico de pato con vistosas crestas óseas en la cabeza. Los lambeosaurios evolucionaron en América del Norte antes de extenderse a Asia y Europa, pero nunca antes se habían encontrado en África. Al reconstruir la evolución del pico de pato, encontraron que los lambeosaurios evolucionaron en América del Norte y luego se extendieron por un puente terrestre hacia Asia. Desde allí, colonizaron Europa y, finalmente, África.

África aislada

Debido a que África estaba aislada por océanos profundos en ese momento, los picos de pato deben haber cruzado cientos de kilómetros de aguas abiertas, haciendo aprovechándose de escombros que vagaran por el mar, flotando o nadando, para colonizar el continente. Tenían de su lado alguna ventaja más: eran probablemente expertos nadadores, ya que poseían colas grandes y patas poderosas, y a menudo se encuentran fósiles en depósitos de ríos y rocas marinas, por lo que es posible que simplemente nadaran esa distancia.

«Sherlock Holmes dijo: ‘una vez que eliminas lo imposible, lo que quede, no importa cómo de improbable, debe ser la verdad’», explica Longrich en un comunicado. «Era imposible caminar hasta África. Estos dinosaurios evolucionaron mucho después de que la deriva continental dividiera los continentes, y no tenemos evidencia de puentes terrestres. La geología nos dice que África estaba aislada por océanos. Si es así, la única forma de llegar es por agua».

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Hipopótamos en Magadascar

Que especies terrestres crucen océanos son fenómenos raros, pero no imposibles. Las iguanas verdes, por ejemplo, viajaron entre las islas del Caribe durante un huracán arrastradas por los escombros. O tortuga de las Seychelles flotó cientos de kilómetros a través del Océano Índico para llegar a África. «A lo largo de millones de años -dice Longrich- es probable que este tipo de eventos que han ocurrido una vez en un siglo sucedan muchas veces. Se necesitan cruces oceánicos para explicar cómo llegaron los lémures e hipopótamos a Madagascar, o cómo los monos y roedores cruzaron de África al Sur América».

Ahora, el hecho de que fósiles de picos de pato y otros grupos de dinosaurios se encuentren diseminados por diferentes continentes, incluso con niveles altos del mar, sugiere que ellos también viajaron por los océanos. Pero, de momento, nadie lo había publicado: «Hasta donde yo sé, somos los primeros en sugerir que los dinosaurios cruzaran el océano».

«Ajnabia nos muestra que los hadrosaurios han pisado tierras africanas y nos dice que las barreras oceánicas no siempre son un obstáculo insuperable», afirma por su parte Nour-Eddine Jalil, del Museo de Historia Natural de la Universidad de la Sorbona. «La sucesión de eventos improbables como que un dinosaurio cruce un océano, resalta la rareza de nuestro hallazgo y, por tanto, su importancia».

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