La adicción a los teléfonos móviles se ha convertido en una de las más presentes en los tiempos que corren. Con los smartphones apoderándose de nuestros bolsillos a diario, y convirtiéndose también en el epicentro de toda actividad, muchas personas han caído presa de sus mieles y se han dejado llevar hasta el punto de generar una dependencia total para con estos dispositivos.

Te puede interesar: Adicción a videojuegos, similar a la que provocan las drogas

Tanto es así, que hasta los niños pueden volverse adictos al móvil, de hecho, son los más propensos a serlo. Saber cuándo se está manifestando esta dependencia en los más pequeños de casa es crucial para poder tomar medidas cuanto antes. Pero no debes preocuparte, porque vamos a ayudarte a saber cómo identificar si tus hijos son adictos al móvil. Lo vamos a hacer fácil.

Factores que delatan la adicción al móvil

Aunque no siempre hay que tomar medidas radicales, sí que es cierto que más de un centro de desintoxicación ofrece ya soluciones para tratar a personas adictas a los teléfonos móviles. En ocasiones no es necesario, pero, si tus hijos muestran todo el cuadro que vamos a explicar a continuación, es posible que tengas que barajar la posibilidad, sobre todo si la adicción al móvil se acaba convirtiendo en una dependencia absoluta.

Cambios de humor repentinos

El paso repentino de la alegría al enfado, o de la tristeza a las risas. Esos contrastes de humor son algo que normalmente se genera cuando hay algún tipo de adicción y, sobre todo, se controla el uso o consumo de aquello que lo genera. Si ves que tus hijos se ponen excesivamente irritables cuando no están utilizando el teléfono móvil, es muy probable que se deba a que son adictos a este.

También es algo que puede aparecer mientras lo usan, y que quede determinado por las conversaciones que tienen o por el uso que dan al dispositivo. Algo puntual es normal, pero, cuando se convierte en un hábito, ya comienza a ser peligroso. Debes prestar mucha atención a este factor a lo largo del tiempo.

Abandono de responsabilidades

Otro elemento que delata bastante la presencia de una adicción al teléfono móvil. Cuando un niño es adicto a este, lo que sucede es que deja a un lado las responsabilidades habituales, o varias de ellas, para centrarse en disfrutar de la experiencia que le brinda el dispositivo. Así, puede pasar horas y horas dejándose llevar por el móvil y descuidando esos quehaceres que forman parte de su día a día.

Es otro de los factores que más se manifiestan no solo cuando hay adicción, sino también cuando esta se está construyendo. También es uno de los más fáciles de identificar, por lo que puede ser la primera cosa en la que centrarte.

Uso constante del teléfono

El gran delator de la adicción, aunque precisamente lo que más suele confundir a padres y familias por lo extendido que está. Si tus hijos están utilizando constantemente el teléfono móvil, es evidente que hay algún tipo de adicción con este. Debe ser algo, además, que se prolongue bastante en el tiempo, no es suficiente con que sea durante un periodo concreto, porque podría ser ocasional.

Si es algo que sucede durante un periodo de varios meses, entonces sí hay motivos para la preocupación. Hay que controlar las horas de uso, ya que demasiadas son un claro síntoma de adicción al smartphone.

Problemas para dormir

Es algo que suele derivar del punto anterior. Cuando hay adicción al móvil, es habitual que se pasen muchas más horas de lo adecuado usándolo, cosa que acaba derivando en trastornos del sueño y problemas para dormir. El uso del terminal durante la madrugada, el continuo pensamiento en lo que se ha hecho o dejado de hacer con el teléfono… Todo eso puede provocar problemas a la hora de conciliar el sueño, o trastornos que pueden dejar serias secuelas.

El sueño es vital para el descanso, y el teléfono móvil es algo totalmente incompatible con esto. La mente se sigue activando por el estímulo constante que ofrece el dispositivo.

Secretismo

Uno de los puntos que más notan los padres cuando hay adicción al teléfono es el secretismo de los pequeños. No quieren revelar nada de lo que hacen cuando lo usan y, de hecho, llegan a esconder que lo han estado utilizando para que sus progenitores no se lo recriminen o tomen medidas. Estos secretos nunca son sanos en una familia, y muchas veces se deben precisamente a la adicción.

Detectarlos es primordial para poder tomar medidas. Para ello, no está de más sondear de vez en cuando qué hace el niño para comprobar si está usando el teléfono y si, de hecho, trata de ocultarlo cuando se le pregunta. De nuevo, es algo que debe tenerse en cuenta sobre todo si se prolonga en el tiempo.

Publicidad