El próximo viaje de la NASA a la Estación Espacial Internacional (EEI) incluirá a bordo tardígrados, las criaturas más indestructibles conocidas por los humanos, además de a diminutos calamares. Los científicos quieren enviar a la Luna a esos organismos para investigar el impacto de los viajes espaciales en nuestro cuerpo.

También conocidos como osos de agua, los tardígrados son criaturas invertebradas, protóstomas, segmentadas y microscópicas; también son útiles para investigar el efecto de la gravedad cero y de los viajes al espacio de larga duración, porque pueden “sobrevivir a la desecación, congelación y calentamiento por encima del punto de ebullición del agua”, explicó Thomas Boothby, profesor de biología molecular de la Universidad de Wyoming y responsable del experimento.

Por si fuera poco, pueden sobrevivir a miles de veces a más radiación que los humanos, así como a días y semanas “con poco o nada de oxígeno”.

“Se ha demostrado que sobreviven y se reproducen durante los viajes espaciales, e incluso que pueden sobrevivir a una exposición prolongada al vacío en el espacio exterior”, añadió Boothby. Su equipo quiere fijarse en las interacciones químicas y moleculares entre los microbios que son beneficiosos para el aparato digestivo y sus huéspedes.

“Los animales, incluidos los humanos, dependen de sus microbios para mantener un sistema inmune y el aparato digestivo saludables (…) No entendemos del todo cómo los vuelos al espacio alteran estas interacciones beneficiosas”, sostuvo Jaime Foster, investigador jefe del departamento de la NASA que estudia el efecto de la microgravedad en los microorganismos.

Los 5 mil tardígrados de la NASA llegarán a la central a bordo del cohete Falcon 9, de Space X, a principios de junio. Los acompañarán 128 calamares luminiscentes hawaianos.

Precisamente porque en su interior habitan bacterias que se iluminan en la oscuridad serán de gran ayuda para “determinar cómo los microbios colonizan e influyen en el desarrollo de los animales”, agregaron desde el departamento que dirige Foster.

Superan también impactos a velocidades similares a las de nuestro sistema solar.

Investigadores de la Universidad de Kent examinaron el alcance de su resistencia para comprender el potencial de supervivencia en viajes de alta velocidad a entornos espaciales severos como la Luna y los planetas de hielo.

Usando una pistola de gas de dos etapas especialmente hecha, con los materiales de propulsión de pólvora seguidos de hidrógeno presurizado, los investigadores dispararon a grupos de dos o tres tardígrados (Hypsibius dujardini de agua dulce) dirigidos hacia objetivos de arena a velocidades de cientos de metros por segundo.

Esto no sólo demostró su capacidad para sobrevivir a impactos extremos, sino también a grandes velocidades similares a las que viajan cuerpos celestes como los meteoritos.

Antes del estudio, los tardígrados estaban congelados en un estado de “tun” –el cuerpo se seca y aparece como una bola sin vida–, lo que anteriormente les había permitido sobrevivir a condiciones tan extremas de frío y sequedad.

Esta investigación proporciona una nueva base para comprender la posibilidad de que organismos similares a los tardígrados puedan transmitirse entre planetas a través de eyecciones de impacto.

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