Una de las consecuencias del aumento en la adopción de herramientas digitales, como alternativa de trabajo, es el riesgo de robo de información privada en internet. En México, el 59% de las empresas admitió haber sido victima de al menos un incidente relacionado a seguridad informática. Esto, según una estadística publicada por la firma de antivirus ESET, donde indica cuáles son las tendencias de ciberseguridad en 2021 retomando datos de años anteriores.

Durante el año 2020, las amenazas contra la ciberseguridad crecieron ante el cambio de paradigma laboral, económico y educativo derivado de la pandemia. Principalmente, los criminales en internet se dieron cuenta de lo redituable que es atacar páginas web, además de explotar la digitalización. Anteriormente, a manera de recompensa, los atacantes pedían cerca de 100 dólares; hoy día piden millones a grandes compañías y exigen el pago en criptomonedas para evitar el rastreo.

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La empresa también afirma en dicho documento un incremento del 1000 por ciento en problemas relacionados al malware durante los últimos 15 años a nivel mundial. A su vez, dio indicio de la existencia de nuevos códigos maliciosos más sofisticados y diversos.

Por una parte, el ransomware, consistente en el bloqueo de información dentro del sistema, se perfila como una de las formas más utilizadas y peligrosas por los delincuentes. Por medio de virus, los criminales adquieren el poder de bloquear a los propietarios el acceso su información y así mantenerla “secuestrada”. Esta técnica va enfocada principalmente a instituciones gubernamentales, educativas y de salud, dada la sensibilidad de los datos que albergan.

Brasil y México se colocan como los países más atacados digitalmente en los últimos meses, siendo los troyanos bancarios el malware el favorito de los ciberdelincuentes en estas naciones. Por medio de este ataque, los hackers suplantan aplicaciones de desarrolladores certificados, lo que facilita su distribución y descarga por los usuarios. Una vez instalados, se rellenan con elementos “basura”, lo que complica eliminarlo por completo del sistema.

Los troyanos se hacen de la información del equipo, registran documentos y escanean ventanas activas para desplegar ventanas emergentes para así capturar los datos del usuario. Aparte de robar información de los bancos, estas ventanas facilitan el robo de los tokens de la institución destinada a sus usuarios.

El phishing, donde el criminal extrae información personal de la víctima a partir de portales falsos, aumentó su actividad un 27% entre enero y octubre de 2020 en el país. Así, México se convirtió en el país más atacado por este virus en Latinoamérica con el 22% de los casos totales.

México sufrió durante el 2020 más ataques digitales por ransomware, y en subastas dentro de la Dark Web, se encontró la información recientemente robada por el virus. En 2018, existían 183 tipos de este mal digital; en este año, se encontraron hasta 203 variantes.

Ante los hechos, cada vez hay más herramientas para combatir y pronosticar ataques a la seguridad de datos en internet. Sin embargo, estas amenazas han ido en aumento los últimos años y, según indican las tendencias, en el 2021 se espera continúen técnicas mejoradas de operación de malware.

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