El reconocimiento facial se ha vuelto una herramienta cada vez más popular, principalmente en la seguridad biométrica en aeropuertos, centros comerciales y bancos. Asimismo, se usa en espacios públicos como parques, centros de entretenimiento y demás lugares con el propósito de mantener el orden público para prevenir y resolver delitos. A pesar de ser una herramienta de seguridad, existen muchas preocupaciones sobre la privacidad y la legislación con respecto al uso de esta seguridad biométrica.

Bajo esta línea, la tecnología de reconocimiento facial utiliza bases de datos como fotos potenciales y fotos de documentos oficiales para identificar a las personas en las fotografías o videos de las cámaras de seguridad. Asimismo, utiliza datos biométricos para mapear los rasgos faciales y ayudar a verificar la identidad a través de señas particulares en el rostro. La característica más importante es la geometría de la cara, distancia entre los ojos de una persona, distancia desde la frente hasta la barbilla. Posteriormente crea una huella digital facial a través de una fórmula matemática y después se compara con una base de datos de rostros reconocidos.

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Daragh Murray, jurista de la Universidad de Essex en Colchester, en Reino Unido afirmó en una publicación para la revista Nature que las cámaras de seguridad en dicho país escanean transeúntes en los centros comerciales o plazas públicas, almacenaban imágenes a una base de datos dentro de una camioneta. Con esa información extrajeron características clave de los ciudadanos ingleses y compararon la información con la de sospechosos en una lista de vigilancia. No obstante, el jurista declaró que el sistema en ocasiones presentaba fallas al momento de identificar con exactitud el rostro.

No solo es una preocupación la posibilidad de identificar erróneamente a alguien y llevar a condenas erróneas, sino también puede ser perjudicial para la sociedad al ser víctima de abuso por parte de las fuerzas del orden público. Un ejemplo de ello es China, país que está utilizando el reconocimiento facial para arrestar a los peatones imprudentes y otros delitos menores los cuales provocan un debate entre lo que se considera derechos civiles básicos y cuestiones de privacidad frente a la protección de los ciudadanos. La exactitud y la rendición de cuentas son necesarias cuando se trata del uso de la tecnología, especialmente si esta involucrada en el sistema judicial.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el Panel de Ética de Londres, Reino Unido, han declarado a los medios locales que la vigilancia debe ser necesaria y proporcionada. Esto significa que debe restringirse a la persecución de delitos graves en lugar de permitir la injerencia injustificada de la libertad y derechos fundamentales. La tecnología de reconocimiento facial está en desacuerdo con estos principios, pues es una herramienta de control y genera desconfianza del Estado hacia los ciudadanos.

Con la gran cantidad de preocupaciones y problemas de privacidad que ronda la tecnología de reconocimiento facial y su uso, las principales naciones del mundo, incluidas Reino Unido, Francia, Alemania, Estados Unidos y China, enfrentarán más dilemas mientras intentan abordar estos problemas. El uso del reconocimiento facial para el control de la ciudadanía está aumentando y pueden ser una herramienta de gran ayuda cuando se utilizan correctamente, pero también pueden causar daños con problemas de privacidad y seguridad a las personas.

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