Se trabaja en la creación de un tipo de dron (robot aéreo) para observar personas y detectar si alguna tiene síntomas de la enfermedad pandémica COVID-19. Los drones de esta clase utilizan algoritmos especiales con los que reconocen acciones humanas como estornudar y toser. La labor se realiza en la Universidad del Sur de Australia (UniSA), con la colaboración de la empresa canadiense Draganfly Inc.

Los drones estarán equipados con un sensor especializado y un sistema de visión computerizada que puede monitorizar la temperatura corporal, los latidos del corazón y el ritmo de respiración, así como detectar, incluso dentro de un grupo numeroso de gente, a las personas que estornudan y tosen, en lugares como centros de trabajo, aeropuertos, barcos de pasajeros, residencias geriátricas y otros sitios.

El equipo de Javaan Chahl, de la citada universidad, trabajará con Draganfly Inc. con el propósito de comenzar inmediatamente a preparar los drones para las entidades que estén interesadas en ellos.

Chahl, Ali Al-Naji y Asanka Perera alcanzaron un notable reconocimiento mundial en 2017, cuando demostraron los algoritmos de procesamiento de imágenes que son capaces de averiguar el ritmo cardíaco de un humano analizando sutiles detalles de este en un vídeo grabado por un dron.

Volar en entornos urbanos, como debe hacer cualquier dron cuya función sea observar personas allá donde más abundan, es una tarea difícil. Por eso son necesarias las pruebas de tales robots aéreos en zonas urbanas, como esta llevada a cabo por la NASA. (Foto: NASA / Maria Werries)

Desde entonces, han demostrado que la frecuencia cardíaca y la frecuencia respiratoria pueden medirse con gran precisión a una distancia de 5 a 10 metros de la persona, utilizando drones, y a distancias de hasta 50 metros con cámaras fijas equipadas de teleobjetivo. También han desarrollado algoritmos que pueden reconocer acciones humanas como estornudar y toser.

Estos drones probablemente serán de ayuda en los esfuerzos para aislar personas infectadas por el coronavirus SARS-CoV-2, aunque también han despertado algunos recelos en gente que los ve como una amenaza para la privacidad y teme que se dé a robots como estos la autoridad de tomar decisiones sobre humanos que solo deberían ser tomadas por otros humanos. 

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