El primer reto viral del año, llamado #10YearsChallenge, ha sido un éxito durante esta semana. Celebridades, políticos y millones de usuarios han compartido fotos de cómo se veían en 2009 y en la actualidad, algo que expertos en tecnología advierten puede ser usado para obtener información para entrenar tecnologías de reconocimiento facial.

“Yo, hace 10 años: probablemente habría jugado con el meme de cómo envejecí y lo hubiera publicado en Instagram y en Facebook. Yo, ahora: pondero cómo todos datos podrían ser extraídos para entrenar algoritmos de reconocimiento facial [especializados] en progresión y reconocimiento de la edad”, publicó Kate O’Neill, especialista en tecnología, en su cuenta de Twitter, iniciando el debate.

O’Neill extendió sus pensamientos en un artículo para el sitio Wired, en el que detalla que, aunque jamás tuvo la intención de sonar “catastrófica”, sabe que “el escenario del reconocimiento facial es muy plausible y es una tendencia de la que la gente debe tener conocimiento”.

A la idea de Kate se sumó el profesor Greg Britton, de la Universidad Johns Hopkins, quien publicó: “¿Alguien ha considerado que el challenge “¿qué tanto te ha golpeado el envejecimiento?” es una manera de refinar la tecnología de reconocimiento facial? ¡Qué mejor manera de hacer que la gente ofrezca toneladas de información comparativa”.

Según explica Kate O’Neill, es cierto que Facebook ya tiene bastantes datos de reconocimiento facial, por ejemplo, en las imágenes de perfil. Sin embargo, “es muy complejo” obtener datos generados en un intervalo específico, por ejemplo, 10 años. “Ayudaría si hubiera un ‘antes y después’ más limpio. Gracias a este meme, ahora hay un conjunto de datos muy grande de fotos cuidadosamente seleccionadas por las personas”.

Los usos del reconocimiento facial

Para Kate O’Neill no es necesariamente malo esta información circule en la web, pues puede tener usos benignos como ayudar a encontrar personas desaparecidas. Sin embargo, la tecnología de “reconocimiento de edad” puede ser explotada en el desarrollo de publicidad. “No digo que se asusten o se sientan mal [si compartieron sus imagenes]. Simplemente vale la pena ser más conscientes de cómo nuestros datos pueden ser utilizados. No necesitamos tener cuidado de todo; sólo necesitamos pensar críticamente, y aprender más sobre el potencial que nuestros datos tienen a escala. Todos seguimos aprendiendo”.

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