La estrategia de inoculación sigue sin contemplar a las embarazada ya que no hay evidencias suficientes para recomendar su uso durante la gestación. Así lo indican las instituciones.

Sin embargo, un estudio reciente aporta datos esclarecedores que podrían cambiar dicha recomendación. El texto analiza las pruebas de 131 mujeres en edad reproductiva: 84 gestando, 31 lactantes y 16 no embarazadas.

Los anticuerpos inducidos por las vacunas fueron equivalentes en mujeres embarazadas y lactantes y en comparación con las mujeres no embarazadas. Y en cuanto a los síntomas, no van más allá que los que experimenta la población en general.

Del mismo texto se extrae que las mujeres vacunadas generaron más anticuerpos que las que pasaron la enfermedad, al igual que pasa con las no gestantes. Dichos anticuerpos se encontraron también en una cantidad más alta en el cordón umbilical y la leche materna, por lo que los recién nacidos también los habrían generado.

Unas recomendaciones que afectan también a las que están pensando en ser madres. En los últimos días se ha hecho virales en internet carteles colgados en algunos hospitales de nuestro país en los que se advierte sobre el embarazo.

Según recoge el Gobierno, las vacunas disponibles no contienen virus vivos, por lo que es muy probable que no ocasionen problemas en el desarrollo del embarazo. Sin embargo, como medida de precaución, se recomienda esperar dos semanas tras la administración de la segunda dosis.

La OMS pide todavía más cautela. En su página web, desaconseja iniciar un embarazo durante los dos o tres meses posteriores a la vacunación por falta de datos. A pesar de que no se ha demostrado que afecten negativamente, la prudencia sigue siendo la primera dosis a la hora de vacunar a estar mujeres.

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