A nivel internacional, México es el único país que destina volúmenes por arriba del 40 por ciento de reservas de agua para el medio ambiente, situación que garantiza la renovación de este líquido para los siguientes 50 años pues de esta forma los ecosistemas se mantendrán saludables y productivos, dio a conocer Mariana Nava López, representante del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).

Al participar el lunes 29 de octubre en el Foro “Cuencas y reservas de agua en Veracruz: retos futuros”, organizado por la Universidad Veracruzana (UV), precisó que el 79 por ciento de sus escurrimientos se destinan para el medio ambiente; el uno por ciento para consumo humano y el 20 por ciento restante para otros usos.

Indicó que con el objetivo de establecer un sistema nacional integrado de reservas de agua para el ambiente, en 2012 fue implementado el Programa Nacional de Reservas de Agua (PNRA) para el Medio Ambiente, iniciativa en la que participan de manera conjunta la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y la WWF.

Señaló que el medio ambiente nunca había figurado en la gestión de agua en México, pues ésta siempre ha representado una lucha de poder entre los sectores agrícola, industrial y poblacional.

Sin embargo, el PNRA se generó hace tiempo con la Ley General de Aguas Nacionales, promulgada en 1992. Desde entonces, se habla de asignar agua para el medio ambiente, pero en aquella época no se sabía qué cantidad se le debía asignar, situación que generó una discusión entre especialistas en el tema.

En su intervención, explicó que una reserva de agua es un volumen de agua protegido con un significado hidrológico. Con esto se busca que del caudal que corre por los ríos se reserve una cierta cantidad para generar más líquido y moldear el ecosistema.

Asimismo, los primeros estudios sobre caudal ecológico iniciaron en 1996, y WWF empezó a participar en 2004 cuando se generó el programa Agua, cuyo objetivo era establecer nuevos modelos de gestión del agua en México.

Posteriormente, entre 2010 y 2012 se logró identificar a nivel nacional aquellas cuencas donde era factible aplicar el caudal ecológico.

Todas las experiencias generadas sobre estudios de caudal ecológico se sistematizaron para finalmente publicar la Norma de Caudal Ecológico en 2012, misma que ha sido reconocida a nivel internacional como innovadora del tema. En 2013 se hizo un convenio para empezar a aplicar el tema de caudal ecológico a nivel nacional.

De esta forma, la primera reserva de agua en decretarse fue: San Pedro Mezquital, seguida del Río Fuerte y el Río Coatzacoalcos; mientras que en junio de 2018 se logró integrar a las cuencas situadas a lo largo de los ríos: Ameca, San Fernando, Santiago, Costa de Jalisco, Costa Chica de Guerrero, Grijalva-Usumacinta, Pánuco, Costa Grande de Guerrero, Actopan-Antigua y Papaloapan.

Mariana Nava aseveró que en 2016 se actualizó el número de cuencas, es decir, de 189 identificadas inicialmente, esta cifra se incrementó a 356, mismas que conservan el sistema hídrico de 82 áreas naturales protegidas y 64 humedales Ramsar.

De estas cuencas, 187 no tenían veda y por lo tanto no estaban protegidas. Por ello, la protección de agua se está triplicando en estos cuerpos hídricos.

“Con las vedas se protegían 24 mil millones de metros cuadrados y con las reservas de agua 172 mil millones de metros cúbicos.”

En su exposición, también hizo mención de la Norma Mexicana de Caudal Ecológico y precisó que este último término es entendido como la calidad, temporalidad, calidad de flujos y niveles para mantener los ecosistemas acuáticos que sustentan culturas, economías, medios de vida sustentables y el bienestar.

Por lo tanto, dicha norma toma en cuenta la relación de las etapas productivas de especies como manatíes y nutrias, así como actividades de pesca en los caudales ecológicos, pues la variabilidad en los flujos de agua moldea el medio ambiente

En este sentido, aseveró que las reservas de agua pretenden transparentar todo el tema de asignación de este recurso en México, “es un instrumento que nos indica su distribución y sus diferentes usos, dentro de los cuales se incluye al medio ambiente como parte integral”.

Al permitirle al ambiente tener agua, aseguraremos la generación de más y que la cuenca no quede sobreexplotada, agregó.

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