Se estima que cada año llegan 16,000 kilos de meteoritos a la Tierra.

Encontrarlos es bastante complicado ya que muchos apenas superan varias decenas de gramos de masa o caen en zonas desérticas y despobladas, incluidos los océanos.

Pero, ¿dónde se han recuperado más meteoritos? En la Antártida y esto ocurre por una buena razón: el contraste “negro sobre blanco” de las rocas espaciales caídas en la nieve y el hielo hace que la búsqueda sea más fácil.

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Pues bien, ahora un reciente estudio ha encontrado evidencias de fragmentos de una roca espacial que explotó sobre esta zona hace 430,000 años.

Recuperado de la cima de una montaña llamada Walnumfjellet (en la Antártida oriental), los raros fragmentos indican que la roca espacial debe haber tenido al menos 100 metros de diámetro y haber entrado a muy alta velocidad.

Lo peculiar de este evento, sin embargo, es que la roca en cuestión no era lo suficientemente grande como para dejar un cráter de impacto, pero era lo suficientemente voluminosa como para llegar a la Tierra sin simplemente quemarse en la atmósfera.

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