La exposición infantil al tabaquismo podría relacionarse con una mala función cognitiva en la mediana edad, sugieren investigadores de la Universidad de Turku en Finlandia.

Mediante un estudio, los científicos dieron seguimiento repetitivamente durante 31 años a tres mil 596 participantes para analizar los factores de riesgo desde su infancia hasta la edad adulta.

Encontraron que los participantes que habían estado expuestos al tabaquismo de sus padres en la infancia tenían un peor aprendizaje y memoria en la mediana edad en comparación con aquellos cuyos padres no fumaban en su presencia.

Esta asociación, explicaron, estuvo presente independientemente del tabaquismo propio de los participantes, ya sea en la adolescencia o la edad adulta.

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La diferencia en el rendimiento cognitivo entre aquellos participantes que habían estado expuestos al tabaquismo parental y aquellos con padres no fumadores era equivalente a los efectos causados por hasta cinco años de envejecimiento, detallaron.

“Los resultados de este estudio destacan que el enfoque de prevención de la exposición al tabaquismo debe ser en niños y adolescentes para promover la salud del cerebro en la edad adulta.

“Además de proteger a los niños y adolescentes de comenzar a fumar activamente, se debe prestar atención a su exposición al tabaco de segunda mano en el hogar y en otros lugares”, apuntaron.

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