Un equipo de investigadores de cinco universidades reveló en un estudio que Internet puede producir alteraciones en áreas específicas de la cognición, las cuales pueden reflejar cambios en el cerebro y afectar nuestras capacidades de atención, procesos de memoria así interacciones sociales.

En dicho estudio participaron investigadores de la Western Sydney University, Harvard University, Kings College, Oxford University y Manchester University, y publicado en World Psychiatry, considerada la revista de investigación psiquiátrica más importante del mundo.

“Los hallazgos clave de este informe son que los altos niveles de uso de Internet podrían impactar en muchas funciones del cerebro. Por ejemplo, el flujo ilimitado de mensajes y notificaciones de Internet nos alienta a mantener constantemente una atención dividida, que luego a su vez, puede disminuir nuestra capacidad para mantener la concentración en una sola tarea “, apuntó Joseph Firth, investigador principal en el NICM Health Research Institute, Western Sydney University e investigador honorario en Manchester University.

Firth dejó en claro que aunque se necesita más investigación, evitar los posibles efectos negativos podría ser tan simple como asegurar que los niños no se pierdan otras actividades de desarrollo cruciales, como la interacción social y el ejercicio, al pasar demasiado tiempo en dispositivos digitales.

“Para ayudar con esto, ahora también hay una gran cantidad de aplicaciones y programas de software disponibles para restringir el uso de Internet y el acceso a teléfonos inteligentes y computadoras, que los padres y cuidadores pueden usar para colocar algunas reglas ‘amigables con la familia’ en torno al tiempo dedicado en los dispositivos personales, y también en los tipos de contenido relacionados “, recalcó.

“Además de esto, hablar con los niños a menudo acerca de cómo sus vidas en línea los afectan también es importante – para identificar a niños con riesgo de acoso cibernético, comportamientos adictivos o incluso explotación – y así permitir una intervención oportuna para evitar resultados adversos”, expuso.

El profesor Jerome Sarris, director adjunto y director de investigación del NICM Health Research Institute, Western Sydney University y autor principal del informe, está preocupado por algunos de los posibles impactos del aumento del uso de Internet en el cerebro.

“El bombardeo de estímulos a través de Internet y la atención dividida resultante que se experimenta comúnmente presenta una serie de preocupaciones. Creo que esto, junto con la creciente Instagramificación de la sociedad, tiene la capacidad de alterar tanto la estructura como el funcionamiento del cerebro, al mismo tiempo que también puede alterar nuestro tejido social”, señaló.

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