La Universidad de Oxford está desarrollando una vacuna contra el cáncer que emplea la tecnología que usaron exitosamente en la vacuna contra la COVID-19. Esta vacuna habría tenido prometedores resultados en ratones y estaría por comenzar los primeros ensayos clínicos en humanos.

Hasta ahora, los tratamientos más comunes contra el cáncer dependen de agentes externos que ingresan en el cuerpo, como es en el caso de la quimioterapia o la radiación. Sin embargo, estos agresivos tratamientos lentamente están siendo sustituidos por terapias más precisas y con efectos secundarios menos notorios.

Esto ocurre con las vacunas contra el cáncer. En este caso se investiga cómo emplear el sistema inmune en contra de un tumor existente.

A grandes rasgos, así operaría la vacuna que actualmente se desarrolla en la Universidad de Oxford y que emplea la misma tecnología que se usó en la vacuna que actualmente fabrica AstraZeneca contra la COVID-19.

Aunque la inmunoterapia ya se emplea contra el cáncer, no todos los pacientes responden igual al tratamiento. Esta vacuna permitiría que las células T, encargadas de barrer con las amenazas externas, fuesen más eficientes para atacar un tumor.

La vacuna consta de dos dosis y, tras ser probada en ratones, demostró que mejoraba la eficacia de la inmunoterapia. En muchos pacientes, la inmunoterapia no entrega los resultados esperados porque los pacientes no tienen suficientes células T para atacar el tumor; la vacuna resolvería esta carencia.

Actualmente las investigaciones se han avocado a desarrollar una vacuna contra el cáncer de pulmón, pero en el Instituto Ludwig para la Investigación del Cáncer de la Universidad de Oxford ha comenzado también el desarrollo de una vacuna para el cáncer de próstata.

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