El artículo fue publicado en la revista Journal of Aging and Physical Activity. Fue co-escrito por Daniel Aslan y el profesor de Kinesiología de la HSU, Justus Ortega, quien obtuvo una importante notoriedad hace unos años por un estudio similar sobre los efectos de correr en el proceso de envejecimiento.

El estudio examinó a adultos mayores de 65 años, algunos de los cuales caminan para hacer ejercicio y otros que andan en bicicleta para lo mismo. Los investigadores descubrieron que aquellos que van en bicicleta por lo menos 30 minutos, tres veces a la semana, eran menos propensos a experimentar un declive físico relacionado con la edad en la eficiencia al caminar que aquellos que simplemente caminaban durante el mismo período de tiempo. El estudio también encontró que los ciclistas mayores eran entre un 9 y un 17 por ciento más eficientes al caminar que los que no andaban en bicicleta.

“Lo que encontramos es que los adultos mayores que participan regularmente en actividades aeróbicas de alto nivel -en particular el ciclismo- tienen lo que llamamos un costo metabólico más bajo al caminar que los adultos mayores que caminan para hacer ejercicio”, dice Ortega, quien también es director del Laboratorio de Biomecánica de la HSU. “De hecho, su costo metabólico de caminar es similar al de los adultos jóvenes de 20 años”.

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El costo metabólico es la cantidad de energía necesaria para moverse y aumenta de forma natural a medida que envejecemos. El alto costo metabólico contribuye a hacer que caminar sea más difícil y cansado. La disminución de la capacidad de caminar es un predictor clave de la morbilidad en los adultos mayores. En el estudio, los investigadores observaron a los mayores de 65 años que se autocalificaban ciclistas -aquellos que circulaban al menos 30 minutos al día, tres veces a la semana- y a los que se autocalificaban como caminantes, que caminaban tres veces a la semana durante 30 minutos. A los participantes se les pidió que caminaran en una cinta de correr a cuatro velocidades mientras los investigadores medían su consumo de oxígeno y su producción de dióxido de carbono.

Los investigadores aún no están seguros de qué es lo que hace a los ciclistas más eficientes que los caminantes, pero creen que puede tener algo que ver con las mitocondrias que se encuentran en las células. La evidencia sugiere que las personas que se ejercitan vigorosamente tienen mitocondrias más saludables en sus músculos. “El resultado final es que el ciclismo te mantiene más joven, al menos en términos de eficiencia”, dice Aslan, ahora estudiante de doctorado en la Universidad de Illinois Champaign. Se planea realizar futuros estudios para examinar si otras actividades altamente aeróbicas, como la natación, también pueden mitigar el deterioro físico relacionado con la edad. (Fuente: NCYT Amazings)

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