Las conexiones insospechadas entre procesos del cuerpo humano que aparentemente son muy distintos no dejan de sorprender al público en general y a la comunidad científica en particular. Una investigación reciente ha sacado a la luz a una de estas conexiones, en la que interviene el insomnio.

El equipo de Jeremy Borniger, del Laboratorio de Cold Spring Harbor (CSHL), en el estado de Nueva York, Estados Unidos, ha localizado en el cerebro el circuito neural  que es responsable de las noches sin dormir en tiempos de estrés… y resulta que ese circuito desempeña además otra función, muy distinta. El estudio, realizado en ratones, vincula las mismas conexiones neuronales que desencadenan el insomnio con los cambios inducidos por el estrés en el sistema inmunitario, que debilitan las defensas del cuerpo contra una serie de amenazas.

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Este tipo de insomnio inducido por el estrés es bien conocido por cualquiera que haya intentado dormir la noche antes de entregar un encargo urgente que quizá no estará a punto por falta de tiempo.

Se cree que estos efectos son impulsados por la hormona del estrés, el cortisol, como ocurre con muchos aspectos de la respuesta del cuerpo al estrés

El equipo de investigación encontró una conexión directa entre las neuronas sensibles al estrés en el cerebro, que desencadenan la liberación de cortisol, y las neuronas cercanas que promueven el insomnio.

En ratones, encontraron que las señales de las células cerebrales que liberan la hormona tienen un fuerte efecto en las neuronas que inducen el insomnio. Interferir con esa conexión permitió a los ratones dormir tranquilamente incluso después de haber sido expuestos a una situación estresante, mientras que la estimulación artificial de las células sensibles al estrés despertó instantáneamente a los animales dormidos. “Parece que es un interruptor bastante sensible, ya que incluso una estimulación muy débil del circuito puede provocar insomnio”, dice Borniger.

La misma conexión, descubrieron, también tiene un potente efecto en el sistema inmunitario. El estrés dificulta significativamente la abundancia que deben tener ciertas células inmunitarias en la sangre, así como las vías de señalización dentro de ellas, y el equipo fue capaz de recrear estos cambios simplemente estimulando las mismas neuronas que conectan el estrés con el insomnio. (Fuente: NCYT de Amazings)

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